Javier Milei dijo que estamos buscando (se supone que se refiere a Argentina) ser uno de los cuatro polos de inteligencia artificial del mundo ya que tenemos todo: una “banda de programadores”, energía barata, tierra y frio en la Patagonia, lo cual generaría un gran aumento de productividad.
Como en la mayoría de los casos los dichos del presidente son una mezcla de engaño e ignorancia.
Cuando se refiere a los polos de inteligencia artificial y dice pretender ser el cuarto uno se pregunta cuales serían los otros tres. Se supondría que se refiere a países, pero si es así habría que avisarle que el desarrollo, la renta y el poder que se derivan de la IA no está en los Estados ni en los gobiernos sino básicamente en Amazon, Google, Microsoft y podemos agregar a Alibaba chino. Si no se sabe quienes son los posibles competidores es imposible entrar en la carrera y si lo supiera se daría cuenta que en esos términos no es imaginablemente hacerlo.
Es cierto que existen muchos y muy buenos programadores, pero por un lado omite decir que ello se debe a una política del Estado argentino mantenida en el tiempo cual es el apoyo a la actividad del software que viene del siglo pasado y que no es compatible con su idea de que el Estado no debe intervenir en la Economía ya que las leyes del mercado no tienen que ser reguladas de ninguna manera y, por otra parte, no tiene en cuenta que el saber de los programadores argentinos no es exactamente el requerido para la IA.
También es verdad que en la Patagonia contamos con extensión de tierra, frio y energía barata en términos internacionales lo cual sería un incentivo para albergar granjas de servidores que junto con muchos otros sitios donde también existen granjas de servidores constituyen lo que eufemísticamente se llama “la nube”. Pero ello no significa que tengamos acceso a la tecnología, los datos y el poder que tienen quienes en realidad son los dueños de todo el entramado que constituye la IA.
La afirmación que hace Milei de que la IA genera un gran aumento de la productividad es algo que por el momento no se está verificando y cuyas causas podrían ser que el cambio tecnológico redujo la inversión en activos físicos, así como el comercio electrónico afectó las ventas en comercios y la emergencia de monopolios en múltiples campos redujo la inversión global.
La política económica que impulsa el gobierno está centrada en el extractivismo ya sea en energía (petróleo y gas, porque de otras fuentes de energía ni se habla) en la minería y en el producido en bruto del campo sin ningún atisbo de preocupación por el entramado tecnoindustrial. Es imposible que en ese contexto se produzca un desarrollo en tecnologías de punta si ni siquiera nos ocupamos de mantener lo poco que nos va quedando de industria nacional.
La ciencia y la tecnología no nacen como una flor en el desierto, se producen en un ambiente de apoyo a la educación y la ciencia. Es contradictorio suponer que se generarían espontáneamente mientras se estimula la emigración de docentes y científicos a los que se la pagan sueldos ínfimos, se desfinancian las Universidades públicas y se reducen drásticamente los aportes a la ciencia y la tecnología.
Si queremos entrar en el mundo del desarrollo de tecnologías de punta debemos recordar que las computadoras, la energía nuclear, el láser, la internet, las biotecnologías fueron desarrolladas inicialmente por los Estados. Si despreciamos al Estado hasta el punto de querer destruirlo estamos en la orientación opuesta a los que nos muestra la experiencia.
Fuente: https://www.diarioregistrado.com/opinion/inteligencia-artificiosa_a69f649007f6a3a882d0490ad