El gobierno tiene atada toda su suerte en las elecciones de la provincia de Buenos Aires al comportamiento del dólar.
Allí se juega todo y está dispuesto a tomar las medidas que sean con tan de contenerlo después de haberlo pisado para controlar la inflación.
Pero la decisión de Luis Caputo es tan dañina para la economía y tan poco sana para el desarrollo industrial que Eduardo Feinmann puso el grito de alerta.
Aun con un analista financiero a su lado que trataba de mostrar asépticamente las medidas, y una audiencia que apoya al gobierno, Feinmann no se dejó engañar por el canto de sirenas.