El sol no se puede tapar con la mano y aunque desde las fuentes oficiales aseguren que el consumo se está recuperando, lo cierto es que todos los días hay cierre de comercios, despidos masivos y una gran preocupación de la gente ante la imposibilidad de llegar a fin de mes con un sueldo.
Lo cierto es que hasta Eduardo Feinmann tuvo que reconocer que hay un parate total y seguramente va recibir una reprimenda de sus verdaderos jefes, los que le dicen qué es lo que tiene que decir todos los días.
El problema que enfrenta el Gobierno es que faltan apenas dos meses para las elecciones y si el bolsillo de los argentinos no empieza a recuperarse ya, podrían sufrir las consecuencias en las urnas.