“No se puede” repiten como un mantra los funcionarios libertarios a cada uno que les pide que gasten algo de dinero para atender una necesidad.
Esa actitud inconmovible no es solo para ordenar la macro, como sostienen, sino que esconde el verdadero motivo de esta posición.
Rolando Graña se encargó de dejarlo en claro en el editorial con el que abrió su programa para que no queden dudas de cuál es la dirección que han tomado.