En tiempos donde el humor se ha vuelto una regresión a los chistes de tercer grado en el recreo, donde baitear -hacerle creer algo que es falso- al otro produce una gracia infinita es esperable que las bromas telefónicas sigan funcionando.
En vez de sofisticarse, el humor se ha empobrecido y en las redes sociales el trazo es cada vez más grueso en busca que interacciones.
Alejandro Fantino fue víctima de los chistes de estos tiempos pero supo salir con altura de una situación en la que había quedado expuesto.
“La puta que lo parió, pero sos crack, eh” se enojó por haber caído y al mismo tiempo felicitó al que lo había burlado.