Cuidar la salud y mantener estables los niveles de azúcar en sangre es uno de los mayores retos para quienes padecen diabetes o están en riesgo de desarrollarla.
Si bien las variaciones en la glucosa son habituales dentro del funcionamiento natural del cuerpo, los especialistas advierten que el problema aparece cuando esos niveles se elevan de forma sostenida y superan los parámetros recomendados.
CUÁLES SON LOS HÁBITOS QUE SE DEBE EVITAR POR EL IMPACTO DEL AZÚCAR EN SANGRE
Los hábitos a considerar son los siguientes:
ESTRÉS
Aunque suele pasar desapercibido, el estrés prolongado es una de las causas más influyentes en el descontrol de los niveles de azúcar en sangre. Frente a situaciones estresantes, el organismo activa una respuesta de “alerta” que implica la liberación de adrenalina y cortisol, dos hormonas que elevan de forma rápida la glucosa para proveer energía inmediata.
Este mecanismo es útil a corto plazo, pero si el estrés se vuelve constante, puede provocar una hiperglucemia persistente y disminuir la efectividad de la insulina. Los profesionales especializados en diabetes advierten que el estrés emocional frecuente no solo afecta la salud mental, sino también complica el equilibrio metabólico y perjudica el estado general del organismo.
ACTIVIDAD FÍSICA INTENSA: BENEFICIOS Y DESAFÍOS PARA LA GLUCOSA
Practicar ejercicio de forma habitual es una estrategia eficaz para quienes buscan mantener sus valores glucémicos dentro de rangos normales. Mejora la sensibilidad a la insulina, favorece la circulación y ayuda a sostener un peso saludable.
Sin embargo, los entrenamientos intensos o deportes exigentes pueden desencadenar subas temporales en la glucosa, ya que durante estos esfuerzos el cuerpo libera adrenalina y el hígado vierte glucosa al torrente sanguíneo para satisfacer la demanda energética.
En personas con diabetes o resistencia a la insulina, esta respuesta puede prolongarse. Por eso, se aconseja optar por rutinas más suaves y constantes, como caminar, hacer pilates o ejercicios de fuerza con baja carga. Tal como explica Jaspan, “el cuerpo necesita más energía en estas instancias y el hígado responde aumentando la glucosa circulante”.
FÁRMACOS: EFECTOS SECUNDARIOS QUE ALTERAN LA GLUCEMIA
Ciertos medicamentos destinados a tratar otras enfermedades pueden tener efectos no deseados sobre el metabolismo de los azúcares. Glucocorticoides, antipsicóticos, estatinas, diuréticos, betabloqueantes, inmunosupresores y tratamientos hormonales están entre los que podrían generar aumentos involuntarios de glucosa en sangre.
Por esta razón, los médicos recomiendan informar cualquier prescripción nueva y no modificar el tratamiento sin consulta profesional, especialmente en pacientes con antecedentes de diabetes o con riesgo de desarrollarla.
INGESTA DE LÍQUIDOS
El grado de hidratación influye directamente en la concentración de azúcar en sangre. Cuando una persona está deshidratada, disminuye el volumen de líquido en el cuerpo y, como consecuencia, la glucosa se vuelve más concentrada, elevando el riesgo de hiperglucemia.
La cantidad recomendada para adultos se encuentra entre 2,7 y 3,7 litros diarios (incluyendo líquidos ingeridos a través de los alimentos). Como orientación práctica, se sugiere controlar el color de la orina, ya que un tono amarillo pálido indica una buena hidratación.
ALIMENTOS CON ETIQUETAS ENGAÑOSAS: “SIN AZÚCAR”
Muchos productos con leyendas como “sin azúcar” o “sin azúcares añadidos” pueden contener una cantidad significativa de carbohidratos, que son los principales responsables de los picos de glucemia post comida. La Asociación Americana de la Diabetes alerta sobre el riesgo de confiarse con estos alimentos, ya que un consumo elevado puede generar efectos similares a los de otros productos convencionales. Por eso, es fundamental leer atentamente las etiquetas nutricionales y consultar con profesionales especializados.
EL ROL DEL DESCANSO NOCTURNO EN EL CONTROL GLUCÉMICO
Dormir menos de seis horas por noche no solo impacta en el bienestar general, sino que también afecta negativamente el metabolismo de la glucosa. La falta de sueño o su baja calidad aumenta la resistencia a la insulina y eleva los niveles de hemoglobina A1C, un marcador esencial para el seguimiento en personas con diabetes.
Para favorecer el equilibrio metabólico y la salud en general, los expertos recomiendan establecer rutinas de descanso regulares y procurar dormir entre siete y nueve horas diarias.
RADIACIÓN SOLAR Y SU INFLUENCIA OCULTA EN LA GLUCOSA
Exponerse en exceso al sol puede generar quemaduras en la piel, lo que representa una fuente de dolor y estrés físico para el cuerpo.
Esto provoca una liberación de hormonas como el cortisol, que elevan la glucosa en sangre. Quienes padecen diabetes deben extremar los cuidados bajo la exposición solar directa y utilizar protectores adecuados, ya que este tipo de estrés también puede alterar el control metabólico.