El turismo de cercanía, el redescubrimiento de los entornos rurales y la búsqueda de tranquilidad lejos del bullicio de las grandes concentraciones urbanas se consolidan como las opciones predilectas para miles de bonaerenses. Promovido en este mes de junio por los entusiastas de las Escapadas de fin de semana, ha cobrado notoriedad un pintoresco destino que reúne todas las condiciones de un oasis rural.
El desarrollo de este circuito turístico rural se fundamenta en la preservación de su patrimonio arquitectónico, la hospitalidad de su gente y la revalorización de los antiguos sitios que hoy forman parte de lo que se puede llamar un “museo vivo”. Los guías locales comunican que la temporada de invierno es perfecta para visitar estos destinos, ya que los días frescos invitan a reunirse alrededor del fogón, saborear comidas tradicionales y matear al sol en las tranquilas plazas principales.
CÓMO ES LA ESCAPADA DESTACADA PARA HACER EN BUENOS AIRES
A menos de dos horas de la Ciudad de Buenos Aires, Villars se presenta como una de las escapadas rurales que ganan cada vez más popularidad en el turismo de cercanía.
Con una población que no alcanza los 2000 habitantes, este pintoresco rincón bonaerense mantiene un ritmo de vida pausado y un entorno apacible donde predominan el silencio, los amplios espacios verdes y la calidez hospitalaria de sus vecinos.
El crecimiento histórico del pueblo se produjo alrededor de la estación ferroviaria, la cual funcionó durante décadas como el principal motor económico y social de la localidad. Aunque la clausura de los ramales en la década de 1990 provocó una drástica disminución de la actividad comunitaria, la población logró conservar intacta gran parte de su identidad cultural. Uno de los puntos más visitados por los viajeros es, precisamente, la antigua estación de trenes. El histórico edificio, que en la actualidad funciona como biblioteca popular y museo, alberga una valiosa colección de fotografías, documentos y objetos antiguos vinculados con la historia ferroviaria de la región.
Asimismo, resulta un atractivo imperdible recorrer las calles arboladas del trazado urbano y descubrir viejas construcciones edilicias que todavía conservan las líneas arquitectónicas de las primeras décadas del siglo XX.
La gastronomía criolla es otro de los grandes capitales de Villars. El pueblo cuenta con bodegones tradicionales y bares históricos que mantienen vivas las recetas de antaño, transformándose en verdaderos puntos de encuentro para los residentes y los visitantes del fin de semana; entre los sitios más concurridos y emblemáticos de la zona se destacan el Bar Manolo (popularmente llamado Lo de Forte), además de los locales de comidas El Encuentro y Lo de Lala.
Por último, para quienes prefieren las actividades recreativas al aire libre, la localidad ofrece espacios naturales ideales para descansar y contemplar la llanura pampeana, destacándose el predio del Monte Vinelli como uno de los lugares más recomendados para realizar caminatas de baja intensidad, armar un picnic familiar o simplemente relajarse en contacto directo con la naturaleza.