El mundo del fútbol europeo tiene en Marc Cucurella a una de sus figuras más reconocibles, no solo por su rendimiento dentro del campo de juego sino también por una imagen que lo distingue del resto. El defensor se convirtió en una de las caras más representativas de la selección de España y en uno de los nombres destacados del continente.
Además de sus condiciones futbolísticas, el lateral español llama la atención por un estilo muy particular que lo acompaña desde hace años. Su característico peinado y su cabello rizado lo transformaron en una figura fácilmente identificable, incluso entre aquellas personas que no siguen habitualmente el deporte.
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En el mundo del fútbol, la imagen de Marc Cucurella es tan reconocible como su desempeño dentro del campo. Su extensa y característica cabellera enrulada se transformó en una marca registrada del lateral español, aunque pocos conocen la curiosa historia detrás de ese estilo que lo acompaña desde la infancia y que tiene como protagonista a su madre, Patricia Saseta.
Lejos de tratarse de una elección estética reciente, el origen de su melena se remonta a sus primeros años en las divisiones infantiles del Barcelona. Fue su madre quien les pidió tanto a Marc como a su hermano Lucas que se dejaran crecer el cabello para poder identificarlos fácilmente mientras los observaba jugar.
"Mi madre se distraía viendo los partidos y nos reconocía gracias al pelo largo", recordó el futbolista en una entrevista con La Voz de Galicia. Desde aquellos tiempos en la categoría alevín decidió mantener el mismo estilo y nunca volvió a modificarlo de manera significativa.
Con el paso de los años, aquel detalle se convirtió en uno de los rasgos más distintivos del defensor, al punto de que hoy es reconocido tanto dentro como fuera de las canchas gracias a su particular imagen.
Mantener esa cabellera, sin embargo, requiere dedicación diaria. Cada mañana el futbolista invierte entre media hora y 45 minutos en acomodar sus rulos, desenredarlos y aplicar diferentes productos destinados a conservar la forma natural y la hidratación del cabello.
El propio jugador explicó que evita recurrir a secadores o tratamientos agresivos, ya que el calor y ciertos procesos químicos pueden perjudicar la textura de los rulos. Por ese motivo, prioriza productos naturales y métodos de secado manual.
Su negativa a cambiar de imagen es absoluta. Ni siquiera las promesas de algunos aficionados, que le pidieron cortarse el pelo para atraer la suerte y ayudar a España a conquistar un nuevo Mundial, lograron hacerlo dudar.
"Solo pensé en cortármelo una vez, cuando tenía 12 años. Nunca lo haré porque este es mi estilo", aseguró en declaraciones a la BBC.
La decisión también está relacionada con una experiencia poco agradable que vivió años atrás. En una entrevista con la revista GQ, Cucurella recordó que en una oportunidad se tiñó el cabello y posteriormente se hizo trenzas, un proceso que terminó dañando seriamente su melena.
"Tuve que decolorarme y cuando me quité las trenzas perdí muchísimo pelo", explicó el futbolista, quien desde entonces decidió evitar procedimientos similares.
Aunque en más de una ocasión su abundante cabellera fue motivo de bromas dentro del vestuario, terminó convirtiéndose en una poderosa herramienta de identificación personal y comercial.
Tras su reciente llegada al Real Madrid, operación que implicó el pago de 55 millones de euros al Chelsea, su imagen adquirió todavía más notoriedad. Luego de la conquista de la Eurocopa 2024 con España, incluso pasó a ser embajador de la firma cosmética Garnier, promocionando productos destinados al cuidado del cabello rizado.
Con cerca de tres millones de seguidores en Instagram y un estilo inconfundible, el defensor español convirtió su pelo en una auténtica seña de identidad. Eso sí, hay un aspecto que no está dispuesto a negociar: el volumen de su melena.
"Voy recortando las puntas y acomodándolo de a poco, pero nada más", explicó el futbolista, dejando claro que su histórico look seguirá acompañándolo durante muchos años más.