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Este es el deporte poco convencional que ayuda a la limpieza en Japón y sorprende a todos

En un mundo donde toneladas de basura terminan cada año en mares y ríos, y donde incluso una colilla de cigarrillo puede afectar grandes cantidades de agua, transformar la recolección de residuos en una competencia aparece como una forma concreta de convertir la conciencia ambiental en hechos reales.

No resulta casual que esta disciplina haya nacido en Japón. Dentro de su cultura, la limpieza no solo está vinculada al orden o a la higiene, sino también a conceptos relacionados con la salud, el respeto colectivo y la dimensión espiritual.

CÓMO ES LA ACTIVIDAD DEPORTIVA QUE TAMBIÉN LIMPIA EN JAPÓN

Dentro de la cultura de Japón, actividades diarias como cocinar o limpiar poseen un sentido que va más allá de lo práctico. El budismo las interpreta como ejercicios cercanos a la meditación, mientras que el sintoísmo impulsa constantes rituales de purificación.

A eso se suma una fuerte tradición cívica nacida tras la posguerra: alumnos que ordenan sus aulas, trabajadores que colaboran con el mantenimiento de espacios públicos y vecinos que entienden la limpieza como una tarea colectiva. De esa herencia cultural surge el spogomi, disciplina que transformó la recolección de residuos en una competencia.

La primera edición del torneo se realizó en 2008 con una idea clara: convertir la limpieza urbana en una actividad entretenida capaz de generar conciencia ambiental. Los equipos, integrados por entre tres y cinco participantes, compiten dentro de áreas delimitadas y bajo un tiempo determinado. Cada residuo tiene un valor distinto según su impacto: colillas, envases plásticos o latas suman diferentes puntajes. La estrategia también juega un papel clave, ya que decidir entre recolectar pequeños desechos de alto valor o llenar rápidamente bolsas enteras puede definir el resultado.

Uno de los embajadores honorarios de la disciplina, Takeshi, explicó que el proyecto busca acercar los Objetivos de Desarrollo Sostenible a la vida cotidiana mediante acciones simples y accesibles. Según sostuvo, juntar residuos en comunidad, sin importar edad o género, representa un paso concreto con impacto ambiental real.

Aunque el formato competitivo es el gran atractivo del spogomi, sus organizadores remarcan que el objetivo principal va mucho más allá de ganar medallas. La iniciativa funciona como herramienta educativa para jóvenes y estudiantes, al mismo tiempo que fortalece vínculos sociales y fomenta el trabajo colectivo. Esa mezcla entre deporte, conciencia ecológica y construcción comunitaria es una de las claves de su crecimiento.

La expansión internacional comenzó a consolidarse en 2020, cuando distintos países organizaron eventos piloto inspirados en el modelo japonés. El gran salto llegó en 2023 con la realización de la primera Copa Mundial de Spogomi, que reunió equipos de varios continentes.

Durante la presentación oficial del certamen, Sasakawa Yōhei, presidente de la Fundación Nippon, advirtió sobre la gravedad de la contaminación marina. Explicó que millones de toneladas de residuos llegan cada año a océanos y mares, principalmente a través de ríos, alcantarillas y zonas costeras, afectando ecosistemas enteros y provocando la muerte de cientos de miles de animales.

Además, distintos estudios señalan que el avance de los microplásticos y otros contaminantes ya impacta en la cadena alimentaria y podría llevar a que en 2050 haya más plástico que peces en el mar.

La primera Copa del Mundo se disputó en Tokio, ciudad donde el spogomi había nacido quince años antes. Delegaciones de 21 países participaron de una competencia que mezcló velocidad, táctica y compromiso ambiental. El formato mantuvo las reglas originales: sectores delimitados, tiempo de acción y clasificación obligatoria de residuos supervisada por jueces y voluntarios.

El clima fue similar al de un gran evento deportivo internacional, con ceremonias, uniformes y premiaciones, aunque acompañado permanentemente por mensajes vinculados a la sostenibilidad y la responsabilidad ciudadana. Durante varias horas, calles y plazas se transformaron en escenarios donde cada bolsa recolectada sumaba puntos y reforzaba la idea de que competir también puede servir para proteger el planeta.

Ese torneo marcó la consolidación definitiva del spogomi como fenómeno global. Los participantes recolectaron más de 500 kilos de basura en la capital japonesa y ayudaron a expandir la disciplina en festivales ambientales y programas municipales de distintos países.

El crecimiento continuó con el segundo Mundial, desarrollado nuevamente en Tokio en octubre de 2025. En esa edición participaron 33 selecciones y Japón volvió a quedarse con el título. Entre fases clasificatorias nacionales e internacionales se involucraron 8.502 personas, que reunieron más de 22 toneladas de residuos.

La filosofía central del spogomi apunta a convertirse en un deporte inclusivo y sustentable, abierto a personas de todas las edades, capacidades físicas y orígenes sociales. Según expresó el director de la Federación de Spogomi, el objetivo es unir comunidades a través de una acción compartida: cuidar el ambiente.

La organización ya trabaja en la tercera edición mundial, prevista para 2027, con la intención de ampliar tanto la cantidad de países participantes como el número total de competidores.

Fuente: https://www.diarioregistrado.com/deportes/este-es-el-deporte-poco-convencional-que-ayuda-a-la-limpieza-en-japon-y-sorprende-a-todos_a6a10ab9c6b1e74d6157e2178

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