Lejos de las tribunas repletas, del contacto físico propio de otros deportes y de los botines que marcan el césped, esta disciplina encontró una identidad propia basada en la precisión, la estrategia y la técnica. Aunque cambió la camiseta por la chomba, conserva intacta la pasión por ejecutar el golpe perfecto.
Lo que en sus comienzos era apenas una actividad recreativa entre amigos fue evolucionando hasta convertirse en una práctica cada vez más organizada y profesional. Este deporte, que fusiona elementos característicos del fútbol con la dinámica y las reglas del golf, logró construir una estructura competitiva sólida sin perder el espíritu que lo hizo atractivo desde el principio: el desafío permanente de perfeccionar cada remate y cada impacto sobre la pelota.
CUÁL ES EL FAMOSO DEPORTE QUE ESTÁ EN CRECIMIENTO
Con una comunidad estimada de entre 4.000 y 5.000 jugadores distribuidos en más de ocho regiones activas del país, el FootGolf atraviesa uno de los momentos de mayor crecimiento desde su llegada a la Argentina. Lo que alguna vez fue una actividad recreativa entre amigos evolucionó hasta convertirse en una disciplina organizada y competitiva que combina la precisión estratégica del golf con la técnica y la pasión propias del fútbol.
Para Alejo Mendive, una de las claves de su atractivo radica en la singular mezcla de habilidades que exige. Según explica, el deporte fusiona la intuición y la emoción típicas del fútbol con la planificación y el análisis característicos del golf. Quienes tienen experiencia en alguna de estas disciplinas suelen encontrar en el FootGolf un desafío especialmente atractivo, ya que deben adaptar conocimientos previos a una dinámica completamente diferente.
Una visión similar comparte Patricio Lahitou, quien describe al FootGolf como la unión entre el deporte más popular del planeta y uno de los más exclusivos. A su entender, la disciplina conserva la esencia competitiva del fútbol, pero la traslada al entorno tranquilo y ordenado de un campo de golf. Lahitou descubrió esta actividad en 2011 gracias a un programa de televisión y desde entonces se convirtió en uno de sus principales impulsores.
La historia oficial del deporte comenzó en 2009 en los Países Bajos, cuando los amigos Michael Jansen y Bas Korsten desarrollaron el concepto. Apenas un año después desembarcó en Argentina impulsado por Javier de Ancizar, quien promovió los primeros circuitos competitivos en la provincia de Buenos Aires. Desde entonces, la expansión fue constante.
El centro neurálgico de la actividad se encuentra actualmente en Club de Golf Los Álamos, considerado por muchos como la sede emblemática de la disciplina. Sin embargo, la red de competencias abarca numerosos escenarios, entre ellos Club Ferrocarril Mitre, Smithfield, Campo Grande, Hebraica y Ituzaingó Golf Club.
El torneo más importante del calendario nacional se desarrolla en Campo de Golf Las Praderas de Luján, sede del Argentina Open, uno de los seis Majors reconocidos a nivel internacional. Cada edición reúne a cientos de competidores y atrae participantes de distintos países. Por su parte, la definición de la Liga Profesional suele disputarse en Pilar Golf, uno de los complejos más prestigiosos del país.
La convivencia con el golf tradicional se logra mediante una adaptación específica del terreno. Los organizadores realizan hoyos de mayor diámetro destinados al FootGolf, aunque siempre fuera de los greens utilizados por los golfistas. De esta manera, ambas actividades pueden desarrollarse sin interferencias y con horarios coordinados para garantizar la seguridad de todos los participantes.
Aunque originalmente la disciplina atrajo principalmente a exfutbolistas mayores de 40 años que buscaban una alternativa menos exigente desde el punto de vista físico, la realidad actual es muy diferente. El crecimiento competitivo dio lugar a categorías para jóvenes, adultos, mujeres y veteranos, ampliando considerablemente el universo de jugadores. En paralelo, el seleccionado argentino cuenta con una estructura de alto rendimiento integrada por decenas de deportistas que representan al país en competencias internacionales.
La expansión también se refleja en el interior del país. Desde La Serranita, considerada la primera cancha exclusiva de FootGolf del mundo, hasta ciudades como Bragado, Lobos y Navarro, el deporte logró consolidar una presencia federal que continúa creciendo año tras año.
Más allá de las estadísticas y de la estructura competitiva, los protagonistas coinciden en que gran parte del encanto del FootGolf reside en su dimensión social. A diferencia del fútbol, donde predominan la velocidad y la intensidad, aquí el rendimiento depende de la capacidad para interpretar variables como el viento, la humedad del terreno o la inclinación del campo.
A eso se suma el clima de camaradería que suele extenderse una vez finalizada la ronda de 18 hoyos, cuando los jugadores comparten análisis, anécdotas y debates sobre cada golpe realizado.