Sumar un hábito saludable puede convertirse en un desafío, incluso cuando existe la motivación inicial de mejorar la calidad de vida. Los expertos en Salud y psicología destacan que la manera en que se introduce una nueva rutina influye directamente en la probabilidad de que se mantenga en el tiempo.
Muchas personas comienzan con entusiasmo, pero con el paso de los días, la falta de constancia y la presión de la rutina diaria dificultan mantener el cambio. En un mundo donde el estrés y la falta de tiempo son moneda corriente, encontrar un método práctico y realista para sumar prácticas saludables se convierte en una prioridad.
CÓMO PODÉS IMPLEMENTAR HÁBITOS SALUDABLES
Un hábito es una acción que repetís seguido y que tu cerebro asocia con una sensación positiva. Por eso, la repetís una y otra vez: se llama bucle de retroalimentación. La clave está en tener objetivos claros y específicos. Cuando tenés un plan definido, es más fácil cumplir lo que te proponés.
“El cerebro se puede reprogramar para crear nuevos hábitos”, explica el profesor John Weinman, experto en psicología de la salud. “Los hábitos se activan con señales: una hora del día, un lugar, una actividad… Al realizarlos, hay que sentir algo positivo que te motive a repetirlo”.
Muchos coaches mencionan la regla 21/90: 21 días para formar un hábito, 90 días para transformarlo en un cambio de estilo de vida.
No hay un número exacto para todos, pero sí hay estrategias que ayudan. Una de ellas es la “acumulación de hábitos”:
1. Identificá un hábito que ya tengas.
2. Elegí un nuevo hábito que quieras incorporar.
3. Combiná ambos hábitos en tu rutina diaria.
Con el tiempo, ese nuevo hábito se integrará de forma natural a tu día.