En el inicio del fin de semana largo en Argentina por el Día de la Memoria, un móvil televisivo en Rosario salió a consultar a la gente sobre sus planes.
En ese contexto, y en un fragmento de solo 14 segundos, una mujer respondió sin vueltas: “No tengo un peso, soy docente”.
La frase, espontánea y directa, rápidamente se volvió viral y expuso una realidad extendida: pérdida del poder adquisitivo, salarios que no alcanzan y un escenario económico que condiciona incluso el descanso.