En realidad el hecho no es más que la confirmación sobre qué clase de personas nos están gobernando.
Los padres del soldado de 21 años que apareció muerto en la Quinta de Olivos, presuntamente porque con su magro sueldo no llegaba a cubrir ni siquiera sus gastos, fueron enviado por vía terrestre hasta la ciudad de Buenos Aires, 1100 kilómetros, para venir a reconocer la letra de la carta encontrada y el cadáver de su hijo.
Mientras el presidente estaba jugando a la motosierra con su par chileno no fue capaz siquiera de enviar un mensaje de condolencias a la familia del soldado que murió a metros de donde estaba él, en la propio residencia presidencial.
El hecho indigna a la sociedad y hasta genera teorías conspirativas pero claramente no le importa a nadie en el Gobierno.