Andrew Giuliani designado por Donald Trump para estar a cargo de la organización del Mundial en Estados Unidos, fue consultado sobre si los jugadores argentinos deberían ser sancionados por haber reclamado la soberanía de las Islas Malvinas en la cara de sus apropiadores y aliados estratégicos del organizador de la copa.
Pero a pesar de lo que uno podría pensar teniendo en cuenta la patética postura del gobierno argentino y hasta de algunos periodistas locales que reclaman una sanción para los jugadores, la respuesta de Giuliani fue contundente.
"Creemos en los derechos de la Primera Enmienda de la Constitución aquí en los Estados Unidos", aseguró el encargado de la organización del Mundial. Esa enmienda constitucional protege cinco libertades fundamentales: libertad de religión, de expresión, de prensa, de reunión pacífica y de petición al gobierno.
Tal vez Javier Milei debería haber interpuesto al menos una queja ante el ridículo pedido de la FIFA en lugar de aceptarlo sin condicionamientos, o tal vez debería aprender algo del país que tanto admira.