Se lo pide el Fondo Monetario Internacional, se lo exige Scott Bessent, se lo impone el mercado comprando dólares por considerar que están baratos, y se lo imploran los pequeños y medianos empresarios locales agobiados por la competencia internacional.
Pero Luis Caputo sigue negando que tenga pensado una devaluación para devolverle competitividad a la economía argentina, por lo menos hasta el domingo de las elecciones.
Sin embargo a Juan Carlos De Pablo lo traicionó el inconsciente y reveló lo que todos sabíamos, que tras los comicios la devaluación es inexorable.