Si Manuel Adorni como vocero era realmente una vergüenza su sucesor está mas o menos al mismo nivel.
El Gobierno se perdió una oportunidad de oro para limar sus asperezar con el periodismo y Adrián Ravier prefirió dar su curriculum y contar cómo llegó a conocer al Presidente en lugar de abrirse a las preguntas de los periodistas y hacer el trabajo por el que le estamos pagando: ser el vocero de Milei.
Ravier también habló de las "maravillas" que supuestamente hizo el gobierno en estos dos años y medios y evitó hablar de todos los problemas que generó en el país, dando una idea de lo que será su gestión. Tal vez era más útil en la Cámara de Diputados.