Como era de esperarse un “acuerdo bilateral” con un país con el que no hay equivalencias va a beneficiar al más grande.
Y es que leyendo la letra chica de dicho acuerdo puede verse todo lo que cederá la Argentina y lo poco que recibirá a cambio.
Las fábricas de autos, los productos agrícolas y ganaderos son dos de los grandes ejemplos de industrias que dejarán de producir y exportar para empezar a importar.