Venían a provocar a toda la política con sus posiciones extremas y ahora arrugan ante el primer levantamiento de voz de las figuras de su partido.
El devenir de los trolls libertarios es patético, mendigando puestos y apoyo para sus emprendimientos en las redes y perdiendo toda capacidad de postura crítica.
Un ejemplo de esto es el momento que debió pasar Matías Camps, conocido en el submundo de las redes libertarias como @HerreroLiberal, quien recibió una reprimenda de Lemoine solo por preguntar.