¿Quién dijo que todo está perdido? Este comerciante demostró que al menos se puede intentar hacer algo por los más necesitados.
Así fue que el hombre anunció que sacaría a la calle unos percheros con ropa que ya no podrá vender para que la gente que la necesite pueda llevársela sin costo alguno.
Pero más allá del hermoso gesto que tuvo y el agradecimiento de las personas a las que pudo ayudar, el comerciante marcó una clara diferencia entre los que realmente necesitaban la ropa y con mucho respeto le preguntaba si se podían llevar algo, y otros vecinos de clase media, a los que el conoce y sabe que pueden comprarse ropa que, como si se tratara de una oferta, pasaban y se llevaban de a tres prendas, dejando menos para los que realmente la necesitan.