Javier Milei podrá haber pensado “es cierto que gané por vos, pero no es necesario que le recuerdes todo el tiempo, y menos hacerlo público”, pero en vez de eso prefirió festejarle a Trump su salida con una amplia sonrisa.
El presidente de los Estados Unidos no es de los de carácter dócil y solo llevándole la corriente en todo es como se puede estar a su lado.
Milei aprendió rápido la lección y sabe que su gestión pende de un hilo, un hilo que se puede cortar con un solo chasquido del líder de MAGA.