Es cierto que la seguridad de los distritos depende quien lo gobierna, tan cierto como que eso no implica que cada hecho delictivo es de su responsabilidad.
A Roberto Cachanosky le agarró un ataque de rabia al regresar a su casa y encontrarla saqueada y lo volcó a sus redes sociales.
Pero lo llamativo es que no se la agarró con los ladrones sino que lo hizo con el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, a quien incluso llegó a pedirle la renuncia. Insólito.