El hecho ocurrió cuando el tren atravesaba el túnel entre las estaciones Yeouinaru y Mapo. En ese momento, el vagón llevaba a 160 pasajeros y sin mediar palabra el hombre volcó combustible y en seguida se esparcieron las llamas.
Según la investigación de la Fiscalía del Distrito Sur de Seúl, el acusado premeditó el ataque con al menos diez días de anticipación. Compró 3,6 litros de nafta, haciéndose pasar por un motociclista al que se le había roto el vehículo, y abonó en efectivo para no dejar rastros.
Además, utilizó un casco para no ser identificado por las cámaras y adquirió un encendedor de tipo soplete. También vendió sus propiedades y canceló sus seguros, lo que, según los fiscales, evidenció una clara intención suicida.
La noche anterior al ataque, Won recorrió diferentes estaciones del metro, como Gangnam y Samseong, buscando un escenario que maximizara el daño. Finalmente eligió ejecutar su plan en el interior de un tren bajo el río Han, donde la posibilidad de escapar resultaba mínima para los pasajeros.
Pero el plan no salió tal como pensaba, si bien causó mucho daño, ninguna persona murió el reporte oficial indica que 22 personas fueron hospitalizadas con quemaduras, entre ellas una mujer embarazada que cayó sobre el combustible. Otras 129 necesitaron atención médica por lesiones, inhalación de humo o crisis de nervios.