Después de tener una buena jornada en la clasificación, Franco Colapinto tuvo una mala carrera y finalizó en el puesto 18° en el Gran Premio de Hungría.
Durante la competencia, Colapinto no pudo ocultar su enojo con la escudería Alpine luego de una desastrosa parada en boxes. Su reacción por radio se viralizó en redes sociales: “¡Dios mío, Dios mío!”, gritó, totalmente molesto.
En la vuelta 14, Colapinto ingresó a boxes para cambiar neumáticos medios por compuestos duros. Sin embargo, el equipo tardó cerca de siete segundos, cuando lo normal en F1 es hacerlo en poco más de dos segundos.