La consigna parecía ser minimizar los reclamos de los trabajadores que se quedan sin sus puestos de trabajo por decisión de las empresas de Tierra del Fuego, a las que la apertura irrestricta de las importaciones ahogó en deudas.
Claudia Fernández, de la Cámara de Comercio de Tierra del Fuego, puso en su lugar a Robertito Funes cuando llamó "ensambladoras" a las fábricas que operan en ese territorio.
Lejos de dejársela pasar, Fernández le aclaró que se tratan de “verdaderas fábricas” y le dio un ejemplo contundente de la pandemia para demostrarlo.