El desplome en el consumo parece ser el gran protagonista de esta etapa del gobierno de Milei. Y es que a pesar de que desde el Gobierno aseguran que la inflación está controlada y que los sueldos le ganan a la inflación, lo que pasa en la realidad es algo bastante diferente.
Si bien ya se pueden ver frutas y verduras importadas lo cierto es que la gente no compra y no porque no quiera sino porque no hay plata.
Y de hecho Carla contó algo que está pasando en su casa, un hogar privilegiado donde hay al menos dos personas que aportan a la economía familiar y, sin embargo, las porciones en su casa también son cada vez más chicas y hasta se celebra que no sobre comida, lo que para una madre judía es algo insólito.