La intervención, que comenzó de madrugada, terminó con denuncias de represión, uso de la fuerza y un amplio rechazo político y social.
Según relataron vecinos y dirigentes presentes, el procedimiento se inició alrededor de las 5 de la mañana, cuando efectivos policiales llegaron al lugar y ordenaron a las familias abandonar sus viviendas por un supuesto riesgo de derrumbe.
Sin embargo, el arquitecto encargado de evaluar la situación habría llegado recién cerca de las 11, lo que generó sospechas y malestar entre los habitantes.
En el lugar viven más de 150 personas, entre ellas niños, adultos mayores y personas con problemas de salud o discapacidad. Algunos vecinos aseguran residir allí desde hace más de 40 años.
Durante el operativo, se registraron momentos de tensión con presencia de la Policía de la Ciudad, vallados y cámaras, en un despliegue que fue cuestionado por su magnitud.
En redes sociales circularon videos donde se denunciaba el uso de gases, empujones y agresiones contra vecinos que resistían el desalojo.
También se reportó la presencia de legisladores porteños que acompañaban a las familias, quienes denunciaron el accionar policial y exigieron frenar el procedimiento.