Hace cerca de un año, Nico Vázquez comenzó un intenso plan de preparación física para interpretar a Rocky Balboa en el escenario del teatro Lola Membrives. Durante ese período logró combinar la exigente rutina de ejercicios con la continuidad de su obra previa.
Su entrenamiento contempló sesiones de fuerza, pausas de recuperación programadas y una dieta rigurosa, centrada en proteínas y creatina, junto con la exclusión de harinas y azúcares.
CÓMO FUE LA IMPACTANTE TRANSFORMACIÓN DE NICO VÁZQUEZ
Nicolás Vázquez priorizó descansar cerca de ocho horas por día y sostener la disciplina aun en medio de sus vacaciones, entendiendo que el rol requería no solo habilidades interpretativas, sino también una transformación física completa.
En medio de esa preparación tan exigente, sufrió una lesión importante: un desgarro en el músculo piramidal, que lo forzó a suspender las funciones. De acuerdo con lo que trascendió, el actor había permanecido en escena más de veinte días pese al dolor creciente, hasta que la situación se volvió insostenible.
Con franqueza y gratitud, Vázquez anunció la pausa, agradeciendo al público, a sus compañeros de elenco y al equipo médico que lo asistió, remarcando que lo esencial era recuperarse para volver al teatro en las mejores condiciones.
Después de varias semanas de reposo y sesiones de fisioterapia, el esperado regreso se concretó el jueves 14 de agosto, cuando Vázquez volvió a interpretar a Rocky en el Lola Membrives. La función fue celebrada con una ovación que dejó en evidencia el afecto y acompañamiento de la audiencia, que aplaudió no solo su vuelta a los escenarios, sino también su fortaleza personal.
Según quienes estuvieron presentes, la intensidad en la sala fue tal que los aplausos se extendieron durante varios minutos, transformando la noche en una verdadera fiesta.