“El hombre que dijo ‘yo vendo carne de burro’ se trata de una faena clandestina”, explicó el Dr. Romero al aire por C5N, marcando una importante gestión que parece no era muy tenida en cuenta por los medios oficialistas.
Además, agregó un punto clave: “Puede ser una carne absolutamente sana, pero no tiene ningún tipo de control y está prohibida”.
Romero hizo referencia al Decreto 974/1998, que prohíbe en Argentina el consumo de carne equina destinada al mercado interno. Dentro de esta categoría se incluyen caballos, mulas, burros y asnos.
La normativa establece que estos animales no están habilitados para consumo local bajo los estándares sanitarios vigentes, por lo que su comercialización en el país queda fuera de la ley.
El especialista remarcó que la comercialización de carne en Argentina está controlado por el SENASA, que garantiza que los productos que llegan a carnicerías cumplan con controles sanitarios y estén libres de enfermedades.
Por eso, advirtió que este tipo de prácticas clandestinas son “absolutamente delictivas”, ya que escapan a cualquier tipo de fiscalización y pueden implicar riesgos para la salud.
El tema tomó mayor relevancia luego de que se viralizara un episodio en TN, donde a una periodista le dieron de probar carne de burro sin su conocimiento, generando indignación.
En paralelo, muchos medios oficialistas se hicieron eco de la noticia cuasi que promocionando el consumo de carne de burro y poniendo a la población en un potencial peligro por esta mala información.
El tema escaló tanto que incluso los propios legisladores libertarios salieron a defender el consumo de carne de burro, alejados de todo criterio sanitario e incluso de las leyes del país que están gobernando.