Tanto alimentaron al monstruo de la desinformación y el relato paralelo que se lo terminaron creyendo ellos mismos.
Años alimentando la máquina del odio contra el peronismo y azuzando contra el país, sus instituciones, su forma de ser y su composición social, que finalmente se les hizo carne.
No a ellos, los representantes del ‘círculo rojo’, sino a sus propios hijos que ahora miran al país con desdén, por arriba del hombro.
Alejandro Bercovich, acostumbrado a moverse dentro de los coloquios de empresarios y con diálogo fluido con muchos de ellos, es quien trazó este panorama dentro del cual las nuevas generaciones del poder real no consideran que Argentina valga la pena.