Si la causa de las fotocopias de los cuadernos no estuviera tan floja de papeles no habría hecho falta apretar a testigos, funcionarios y empresarios para que mintieran e implicaran a Cristina Kirchner entre otros.
Pero en los últimos días se supo que tanto el fallecido juez Claudio Bonadio como el fiscal de la causa, Carlos Stornelli, habrían apretado a varios testigos, y si bien uno de los que tuvo difusión fue el encargado del edificio donde vivía Cristina, ya son 27 los supuestos arrepentidos que se desdijeron apuntando contra el fiscal y el juez.
Atento a estas declaraciones, toda la causa pierde fuerza y claramente el fiscal Stornelli debería ser enjuiciado por mal desempeño y si la Justicia funcionara, debería ir preso.