Que el plan económico está atado con alambres es fácil de percibir con solo ver el precio del dólar, que nos convirtió en uno de los países más caros del mundo.
A eso hay que sumarle el desplome del consumo y la actividad económica para mostrar un panorama desolador.
Por más que el Gobierno alardee de estar en la senda correcta, es el mismo mercado el que le exige que haga cambios porque esto no está funcionando.
Uno de los que parece tener el boleto picado es Luis Caputo, a quien en Infobae -cercano a la embajada estadounidense y los factores de poder-lo dieron por despedido después de las elecciones de este año.