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Internacionales

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La tragedia de la princesa de Qatar que “murió de tristeza”

Kasia Gallanio fue encontrada muerta en mayo en su casa de Marbella, España. Estaba inmersa en una dura batalla judicial con su exesposo, Abdelaziz bin Khalifa Al-Thani, tío del emir de Qatar.

Cuando entró en la realeza catarí, Kasia Gallanio creyó que iba a vivir un sueño. Pero para la mujer polaco estadounidense la vida de lujos se convirtió en una “jaula dorada” y el cuento de princesas en una pesadilla. Un divorcio y una dura batalla judicial en los tribunales de Francia terminaron por hundirla: el 29 de mayo fue encontrada muerta a los 45 años en su departamento de Marbella. La autopsia habló de un paro cardíaco como causa de la muerte, aunque según medios locales, sufrió una sobredosis por calmantes.

El hallazgo del cuerpo de la exprincesa de Qatar

La alerta la dio la menor de sus tres hijas, desde París. Hacía varios días que no lograba comunicarse con su mamá.

Cuando el portero del complejo de lujo Playas del Duque en Puerto Banús, Marbella, forzó la puerta para la policía alrededor de las ocho de la mañana, estos encontraron a la exprincesa muerta en su cama, sin signos de violencia. Cerca de su cuerpo montaba la guardia su perrita pomerania, Honey.

Según dijo el encargado del edificio a los medios, Kasia se mostraba triste en los días previos. Además, no salía de casa desde el miércoles 25 de mayo de 2022, cuatro días antes del macabro hallazgo.

La autopsia estableció como causa de la muerte un paro cardíaco. No obstante, los forenses del Instituto de Medicina Legal de Málaga encontraron varias botellas de vodka vacías en el baño contiguo a la habitación de Gallanio y también varios blisters de fármacos destinados a combatir el alcoholismo crónico y antidepresivos. Un cóctel que podría haber provocado el fatal desenlace.

De las calles de Los Ángeles a un palacio en París

Gallanio, hija de inmigrantes polacos, tuvo una infancia normal en Los Ángeles. Su belleza la llevo a tener una breve carrera como modelo en los 90.

Tenía 19 años cuando conoció en París a Al Thani, de 30 años mayor que ella, donde el príncipe, que fue ministro de Petróleo y Finanzas de Qatar, se había exiliado tras un intento de golpe de estado.

En 2004 se convirtió en la tercera esposa de Al Thani y compartió durante ocho años una vida de lujos a su lado en su palacete de 5000 metros cuadrados de la exclusiva avenue Montaigne.

La separación de Gallanio y del jeque en 2012 provocó una dura batalla legal por la custodia de sus tres hijas menores - las mellizas Sheikha Malak y Sheika Yasmin, de 17 años y Sheikha Reem, de 15- en un caso que se fue prolongando sin resolución.

La muerte de Gallanio ocurrió diez días después de que el tribunal judicial de París desestimara las demandas de la mujer, que en noviembre había pasado varios meses hospitalizada y que, según el diario Le Parisien, era propensa a las crisis nerviosas y a las curas de desintoxicación.

Esto llevó a un juez a aplazar el caso hasta obtener una evaluación psicológica de la mujer para comprender mejor la situación familiar. En los tribunales, el jeque, que obtuvo la custodia de la menor de sus hijas, alegó que su expareja era alcohólica.

Una denuncia de abuso sexual

Una de las hijas de la pareja denunció a mediados de abril haber sido víctima de agresiones sexuales por parte de su padre cuando tenía entre 9 y 15 años, tras la separación del jeque y su mamá.

Según medios franceses, el hombre la obligaba a dormir en la misma cama que él y “la trataba como si fuera su esposa” y mantenía una “fuerte influencia psicológica” sobre ella.

El entorno de Al Thani desmintió todo, pero la Fiscalía de París abrió una investigación por agresión sexual agravada, a cargo de la brigada de policía de protección de menores.

Fiestas en Marbella y viajes por el mundo

Tras su divorcio, Gallanio se movía en el mundo de la jet set marbellí y disfrutaba de los privilegios de la Costa del Sol, aunque para ello declaró que debió vender joyas que había guardado.

Su cuenta de Instagram, en la que tenía unos 500.000 seguidores, reflejaba este estilo de vida lujoso, con fotos de jet privados, numerosas “backseat selfies” e imágenes de fiestas-una la muestra en Dubai con el rapero Tyga en la nochevieja de 2017. La exprincesa también compartía muchas fotos junto a sus hijas, con las que tenía una relación de complicidad.

Más allá de sus actividades cotidianas -pilates, gimnasio, peluquería o visitas médicas-, en Marbella la exprincesa era una participante asidua de las fiestas del exclusivo hotel Puente Romano, el Boho Club o el Marbella Club Hotel, es decir de los principales cinco estrellas donde suelen alojarse los famosos cuando visitan la Costa del Sol.

Una vida en una “jaula de oro”

En una de las pocas entrevistas que concedió, publicada un mes antes de su muerte en Women’s World, Gallanio hablaba de la vida en la realeza catarí como de una “jaula de oro”. “Es hora de que la gente sepa que no todo es glamoroso y perfecto, que también lucho por las cosas”, dijo.

“El dinero es una maldición porque te aísla de mucha gente. Es un mundo diferente. Crecí en un hogar normal, así que era un mundo completamente diferente. Crecí en los Estados Unidos y llegar a la familia real como estadounidense fue algo completamente nuevo”, contó.

También afirmaba que su ex no se hacía cargo de la manutención de sus hijas. “Mis dos hijas gemelas querían vivir conmigo y él, como castigo, cortó contacto con ellas. A la pequeña no se le permite hablar conmigo y eso me entristece mucho. Ella recibe muchas cosas materiales de su padre, pero todo es un chantaje. Es muy triste porque extraño a mi hija”, expresó.

“A Abdelaziz le gusta controlarme a través de las niñas, lo que creo que no es muy educado y solo les hace daño”, agregó.

También dijo que en sus redes sociales, recibía muchos mensajes de mujeres que están “atrapadas en un matrimonio” o controladas por sus maridos, “especialmente las que vienen del Medio Oriente”.

La abogada de Gallanio, Sabrina Boesch, afirmó que el jeque dejó de dirigirles la palabra a sus hijas y solo les cubre los gastos de “hoteles modestos o alojamientos de corta duración”. Medios españoles afirman que las dos hijas mayores se encuentran en la residencia donde vivía su madre, mientras que la menor sigue viviendo en el palacio del jeque, pero aislada de todo su entorno familiar “y en situación de abandono escolar”.

El último mensaje a sus hijas en las redes

Sobre el trágico final de Gallanio, su abogada afirmó que su clienta “se vio devastada por la decisión de la justicia”. “Creo que, sobre todo, se murió de tristeza”, concluyó.

Semanas antes de su muerte, Kasia le había dedicado un conmovedor mensaje a sus hijas en Instagram : “Mis amores. Nunca se olviden de que las amo mucho. La vida está llena de momentos difíciles y también de buenos momentos. Si en ciertos momentos se sienten abrumadas... No se olviden de quiénes son... enderecen su corona y sean valientes... Aprendan de todo lo que puedan y sean las mujeres increíbles, inspiradoras, poderosas y compasivas que sé que pueden ser. Con amor, su mami”.

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