El papa Francisco inició este viernes el Vía Crucis en el Coliseo de Roma, en medio de una fuerte presencia policial por temor a atentados terroristas.
La Policía italiana desplegó unos 10.000 efectivos para garantizar la seguridad en una de las ceremonias más solemnes del calendario católico luego de que trascendiera que grupos islamistas planeaban atentar en la capital italiana.
El papa llegó al antiguo anfiteatro romano para presidir la escenificación de las 14 estaciones de las que, según los católicos, consistió el camino a la cruz de Jesucristo.
Entre los portadores de la cruz este año hay numerosos jóvenes, una familia oriunda de Siria y unas monjas de Irak, que huyeron de la violencia de la milicia terrorista Estado Islámico.
El Sumo Pontífice, de 81 años, no participa en la procesión, pero sigue los hechos desde un podio, ubicado delante de una cruz gigante iluminada con velas.