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A siete días del caos en Paso de los Libres

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Hoy es 1º de agosto y capaz, la caña con ruda debería ser la nota de color que inunde los portales. Tal vez lo es en otras ciudades. Pero para Paso de los Libres, la nota de color es saber qué vecino nuevo recibió la visita de personal de salud para hisoparse.

Hace una semana exactamente, esta ciudad que vivía una fase 5 casi liberada, se convirtió en un caos crónico. Crónico quiere decir “que viene de tiempo atrás” y nunca mejor dicho, porque el caos comenzó sin que nadie lo reporte, sin que nadie se hiciera cargo, un tiempo antes.

El inicio lleva a un paciente oncológico, con epoc, que es internado en una clínica privada de la ciudad. Su condición respiratoria era muy mala cuando arribó al centro de salud. Ninguna de las médicas que lo atendieron, y decidieron internarlo, fueron lo suficientemente lúcidas para pedir un examen para COVID-19 (hasta se podría decir que es el protocolo obligatorio para toda institución de salud, y todo profesional). La clínica, lo internó sin exigir ese estudio. Y así, comienza todo.

Días más tarde, el paciente se agrava y precisa terapia intensiva, por lo que es derivado al Hospital Regional San José. Es trasladado, porque en este lugar del país, lo más carenciado siempre es el sistema de salud. Al ingresar en el nosocomio, al fin fue testeado y 48 horas después ¡SORPRESA! Primer caso de coronavirus en Paso de los Libres.

Pero, intentando explicar la situación, cabe aclarar que pasaron casi 7 días hasta que fue diagnosticado, por lo que el virus ya recorría la casa familiar, los pasillos de la clínica privada, y en cada agente de salud que estuvo cerca de esta persona. A partir de ese momento, no se pudo controlar más el cuadro epidemiológico.

A una semana de lo sucedido, el paciente falleció. El caso sindicado como 0, a saber, un hijo de oficio transportista, recibió su resultado como negativo y a las horas le informaron que era positivo acusando un error. Quedan muchas dudas. Ya hay 48 infectados en total. No se sabe la cantidad exacta de aislados. Y el Comité de Crisis no responde preguntas, solo envía partes de prensa o videos donde no reflejan más que lo perdido que están con esta situación.

Arribó a Libres, junto con el Comité, el gobernador y aseguraron que el sistema de salud se infectó, aunque luego lo desmintieron. Sin embargo, la mayoría de los médicos y enfermeros están aislados, y en sus segundos hisopados comienzan a reportarse con coronavirus. Las consecuencias son contínuas. Por ejemplo, una mujer casi dio a luz en la calle, en plena noche porque no la atendían en el hospital. La policía tuvo que socorrerla. Otra muestra, es la familia que permaneció con un cadáver un día y medio, porque no había médicos para certificar la muerte.

El Comité aseguró que iban a haber muchos casos, y luego permitió a las autoridades satinarias que celebren con mensajes que dos días seguidos no se reportaron nuevos positivos… enseguida surgieron 19, en 24 horas. Nuevamente la información fue entregada por partes.

A 7 días de iniciarse la investigación, aún no pueden determinar hasta qué punto se dispararon los contagios. El ministro de salud sostiene que “aún no hay trasmisión comunitaria” resaltando el aún, porque no saben hasta cuándo.

Cumpliéndose una semana del caos en salud, hay personas que en medio de su traslado a Corrientes capital, por ser pacientes de riegos y con resultados positivos, fueron informados que había error en la comunicación y que en verdad eran negativos. Nadie les quita el temor por la gravedad con la que cargaban.

Siete días bastaron (y sobraron) para demostrar que no saben qué están haciendo, ni cómo, ni hasta cuándo. Los representantes políticos están escondidos, en silencio, aturdidos por sus propios pensamientos y miedos. El gobernador no volvió, el intendente dice lo poco que le reportan de información, claro, son bandos distintos. Nadie exige respuestas, nadie tiene respuestas.

El resto de la provincia trata a Paso de los Libres como un número en un reporte diario. No tienen idea de lo que en verdad sucede. Nadie posa los ojos en la realidad de la ciudad.
En el medio, el pueblo. Sin saber en quién creer, en qué creer. Asustados. Sacando conclusiones y viviendo como pueden. No basta exigir, porque nadie responde. No es suficiente gritar alto, porque nadie escucha.
Y lo peor es que, solamente pasaron 7 días.
Daniela Bojorque.

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