"Por 180 pesos te llevo", ofrecen en las paradas de colectivos de los barrios. Lo que parece una oferta buena si el pago fuera entre varios, se transforma en una estafa: "180 por pasajero".
Los remises en realidad son autos particulares, los que bajo la consigna de "a río revuelto ganancia de pescadores" quieren hacer su agosto en pleno noviembre.
La necesidad de transportarse lleva a pagar a la gente que debe cumplir obligaciones o tratar de no perder un turno. La mayoría eligió otros modos: unirse entre vecinos y ocupar el auto de alguno de ellos compartiendo el gasto que ronda los dos litros de nafta por viaje, sobre todo desde los barrios al centro.
Desde la Asociación de Remiseros alertaron a los usuarios a no acceder a estas ofertas, que más que una solución, termina siendo una estafa. Norte