Referentes del sector mantienen la preocupación y aguardan un repunte a partir de abril y no descartan subas. A la vez, reclaman un mayor ordenamiento en la zona céntrica para evitar el caos vehicular.
Pasaron tres semanas desde el inicio del ciclo lectivo en la ciudad y los transportistas escolares mantienen su estado de preocupación por los niveles de demanda durante marzo y esperan un repunte para el mes que viene. Aunque la realidad varía de acuerdo con la empresa y al recorrido que realiza, algunos conductores comentaron a El Litoral que están en alerta por la escasa cantidad de clientes.
En diálogo con este medio, uno de los trabajadores, Pedro Abas, señaló que “en promedio estamos con una cobertura del 50% de la capacidad del vehículo”, aunque aclaró que en algunos casos el porcentaje es superior. Sin embargo, varios transportistas todavía cuentan con muy pocos clientes. “Hay colegas que tienen seis o siete alumnos”, advirtió Abas al respecto.
Esta situación genera serias complicaciones de rentabilidad, ya que deben cubrir ciertos gastos fijos elevados, como el pago de la patente que ronda alrededor de los $3 mil, a lo que hay que sumarle el costo del combustible.
Precisamente, el aumento de la nafta para abril será del 3%, lo que implica otro punto de preocupación. Aunque los ajustes tarifarios suelen realizarse cerca de las vacaciones de invierno, algunos colectivitos podrían subir el precio mensual que ronda actualmente los $2.200. La medida no será masiva, sino que - según aclararon- dependerá de la situación de cada trabajador para hacer frente a un nuevo incremento de los combustibles.
A esta realidad hay que añadirle las crecientes complicaciones viales en la zona céntrica, que generan contratiempos y amenazan con retrasar los recorridos. “Están los lugares reservados y se respetan bastante, pero hace falta mayor control del personal de Tránsito porque suele generarse una situación de caos”, comentó ayer.
En este mismo sentido, destacan la buena predisposición de los tarjeteros, varios de los cuales liberan un espacio antes de la hora de salida para permitir maniobras más cómodas a los colectivitos escolares.