El Vicario General de la Diócesis de Santo Tomé aseguró que esas problemáticas destruyen familias y arrastra a los jóvenes a un sin sentido de vida. Hay situaciones similares a años anteriores, aunque en el actual se agravaron, advirtió.
El párroco de la Catedral Inmaculada Concepción y vicario general de la Diócesis de Santo Tomé, Héctor Aguirre, tras hacer un breve balance del trabajo religioso durante el año, puso de manifiesto su preocupación por la falta de trabajo, la precariedad salarial, las separaciones en las familias, el crecimiento de la pobreza en general y el aumento de las adicciones en los jóvenes, principalmente, "un tema que preocupa y mucho".
"La situación actual dificulta mucho las cosas; vivimos en una sociedad muy endeble, líquida, donde lo único sólido que tenemos para aferrarnos es el amor de Cristo que murió y resucitó por nosotros, ese es el desafío de la Iglesia", manifestó.
EMPEORARON
Señaló que "en lo personal estoy muy agradecido a Dios y a la comunidad católica que supo acompañar y ayudar estos momentos; pero fue un año bastante difícil, con muchos desafíos; trabajando dentro de los mismos movimientos y diferentes grupos que tenemos en la Parroquia y en los barrios, por medio de lo cual pudimos detectar problemáticas que más allá de ser similares a las de todos los años, en el presente se acentuó bastante", advirtió el sacerdote al inicio de la entrevista, informó digitalsantotome.com.
DESTRUCCIONES
En este sentido, aseguró que "sigue golpeando muy fuerte el problema de las adicciones, sobre todo en los jóvenes", describió para apuntar que "es un tema que preocupa y mucho".
Admitió estar "sumamente preocupado porque hay muchos jóvenes que están carentes inclusive de sentido por la vida" y porque además "ha golpeado mucho a las familias la falta de trabajo, la precariedad de los sueldos, la pobreza en general que sigue golpeando y que repercute hondamente en el grupo familiar. Esto conlleva a otros problemas en su interior, como ser separaciones, peleas, que generan incertidumbre y golpea muy fuerte en los chicos. A veces no nos damos cuenta de eso, pero es un caldo de cultivo de porqué a veces nuestros jóvenes recurren o terminan inmersos en las adicciones; y es porque en el fondo, no saben cómo paliar determinadas situaciones", enfatizó.
Apuntó entonces: "La falta de trabajo, la escasez de dinero o de recursos, termina generando otros efectos negativos y rompe el tejido social".
El Vicario General diocesano añadió luego que "la situación actual dificulta mucho las cosas; vivimos en una sociedad muy endeble. Dicen los que saben, una sociedad líquida, lo cual significa que no hay cosas sólidas, y entonces, desde el plano religioso nosotros tenemos un desafío muy grande, por lo que tenemos que tener una propuesta a la altura de las circunstancias para ofrecer", en respuesta.
"Hago una mea culpa en ese sentido, porque no siempre sabemos ofrecer lo que tenemos; ofrecer en Cristo que murió y resucitó por nosotros porque nos ama y nos quiere mucho, ahí está la solidez en la que tenemos que aferrarnos. Tal vez nos faltaría trabajar un poco más ese aspecto", sugirió.
En ese mismo contexto, sostuvo que valora mucho, "por ejemplo, la cantidad de gente que viene a rezar los Rosarios de la Aurora, y es claro que está de fondo ese amor a la Virgen que el santotomeño le tiene, pero también son indicios de esa sed de Dios que hay en las personas".
"Entonces, tenemos que salir al cruce de esas necesidades, y tenemos que saber ofrecer a un Cristo muerto y resucitado por nosotros, que nos ama, que nos quiere; más allá de nuestra fragilidad y de nuestras limitaciones", insistió.