Joaquín Romero y Ricardo Sena fueron hasta finales de febrero encargados de la radio comunitaria y del espacio en el que se desarrollaban multiplicidad de actividades. Desde esa fecha no les permitieron más el acceso a ellos y a otros colaboradores del lugar.
“La Asamblea” es un espacio reconocido en el ambiente cultural, en el que se realizaban diferentes actividades artísticas, sociales y de inclusión, entre ellas recitales de todo el espectro musical “Under” de Corrientes, así como talleres, charlas y capacitaciones.
Pero también funcionaba la radio comunitaria, denominada Asamblea. El centro cultural se encuentra en Juan de Vera 1497- Costanera y San Lorenzo-, al lado del Club Talleres y es parte del conglomerado edilicio de Vías Navegables.
“En los trabajadores independientes, colaboradores y gestores de ese espacio persiste la duda del cierre del mismo”, fue lo que manifestaron Joaquín Romero y Ricardo Sena- encargado y productor de la radio, respectivamente- ; cuando se acercaron a la redacción de época a contar la situación por la que están atravesando.
La radio inició su transmisión en 2012 y ante determinadas dificultades - el cambio de gobierno y mantenimiento de los equipos-, continuó por streaming desde 2016.
Romero describió que el contenido de la radio apuntaba a dar difusión y fortalecer el trabajo de organizaciones sindicales, gremiales y otras sin fines de lucro.

Así también lograron la articulación con instituciones del medio como el Hospital de Salud Mental San Francisco de Asís, con el que llevaban adelante un programa con los pacientes de ese nosocomio.
Pero el perjuicio no es sólo para ellos que dependían laboralmente de ese medio, sino que el cierre ocasionó indirectamente, pérdidas económicas para los artistas y emprendedores independientes que contaban con ese espacio para realizar eventos, exposiciones y capacitaciones.
No desconocen que en 2017 la comisión directiva de ATE, organización que tiene a su cargo el comodato del lugar, los puso al tanto de denuncias y quejas por las actividades que se desarrollaban en el lugar, sin embargo ellos aclaran nunca les mostraron la documentación pertinente.
Ante este contexto decidieron suspender las actividades durante varios meses.
Sin embargo, el pedido de bandas en general y artistas de otras disciplinas fue notorio, por lo que decidieron retomar las actividades nuevamente en 2018.
El 23 de febrero de este año, cuando se presentaron a una nueva jornada laboral se encontraron con el cambio de cerraduras, por lo cual ni siquiera pudieron retirar sus efectos personales.
Llevar adelante de manera independiente y autogestiva la variedad de actividades y eventos que se realizaban en ese espacio afectó a gran parte de la “comunidad cultural de Corrientes”, señaló Romero.
Actividades como los eventos musicales generaban, a través del cobro de la entrada, ingresos para las bandas o solistas. Pero otras podían ocupar las instalaciones gratuitamente.
Los referentes explicaron que en ese lugar, se trabajó incansablemente en el cuidado y crecimiento de los artistas y del espacio. Se apoyaron y difundieron proyectos de distinta índole, se plantó posición con respecto a problemáticas como la violencia de género.
Fruto de ese esfuerzo se logró el reconocimiento como espacio de encuentro y de tolerancia.
Sin embargo, quedaron sin trabajo. Época