El Arzobispo dijo que “estamos urgidos por el compromiso de generar una cultura de paz”. Destacó gestos pascuales de la comunidad.
En víspera al Triduo Pascual, el Arzobispo de Corrientes, Andrés Stanovnik, envió un mensaje a la feligresía, instándola a estar cerca de los que cargan con más necesidades. Destacó además la tarea solidaria de las personas que asisten al prójimo desinteresadamente y volvió a fustigar “contra la cultura de la muerte”.
“Acerquémonos sin miedo a las personas y lugares donde los gritos de la pasión de Jesús continúan desgarrando su carne en la carne de tantos hermanos angustiados, porque no les alcanza para comer y para vestirse, sin trabajo o con un empleo inestable y mal pago; en los que sobreviven y duermen en nuestras calles y plazas; en tantos niños, adolescentes y jóvenes desquiciados por la droga y trastornados por la violencia; en el maltrato intrafamiliar acentuado por la agresión y descalificación recíproca; la cultura del abuso que se descarga sobre la mujer y las personas vulnerables como son los niños y los pobres; y tantas otras situaciones inhumanas que vemos todos los días”, señaló.
El prelado consideró que “urge tomar conciencia del perdón como virtud política y Dios quiera que también como derecho humano. Así, el perdón será el mecanismo más efectivo para garantizar el respeto sagrado a la dignidad de la vida y del ser humano y facilitar así, la vivencia y el goce de los derechos humanos. Estamos urgidos por el compromiso de generar una fuerte cultura de paz, fundada en el perdón y la reconciliación”.
Antes de concluir el mensaje destacó algunos gestos pascuales: “Las personas, la mayoría entre ellas jóvenes, que asisten a hermanos y hermanas nuestros que viven en la calle con un plato caliente y les brindan, además, una afectuosa cercanía; aquellas mujeres que dan de comer a cientos de niños en los comedores, haciendo verdaderos prodigios para que el alimento llegue a todos y todos los días; aquel emprendedor o empresario pequeño o grande que hace todo lo posible para no despedir obreros y no cerrar la fuente de trabajo; los enfermos y ancianos que soportan con paciencia sus limitaciones, y ofrecen sus dolores y su oración unidos a la pasión de Jesús, a quienes jamás conoceremos y probablemente tampoco serán noticia en los medios; a los voluntarios que sirven en las diversas asociaciones eclesiales, religiosas y civiles, quienes con su servicio mitigan las carencias de sus hermanos, ayudan en su promoción humana, entregando sus talentos, su tiempo y con frecuencia también sus bienes”. Además, destacó “el profundo valor humano y evangélico de aquel varón o de aquella mujer que logra perdonar a su agresor, porque no hay otro camino más eficaz para trabajar por una cultura de la vida y del encuentro que el perdón”.
MISA CRISMAL
El Arzobispo presidirá hoy la misa Crismal con su presbiterio, a las 20, en la iglesia Catedral. Durante la celebración, se consagrará el Santo Crisma y se bendecirán los demás óleos (Catecúmenos y para los Enfermos). Además, los sacerdotes harán la renovación de sus promesas sacerdotales.
Con el Santo Crisma, consagrado por el obispo en la Misa Crismal, se ungen a los recién bautizados, los confirmados son sellados, y se ungen las manos de los presbíteros, la cabeza de los obispos, y la Iglesia y los altares en su dedicación con el óleo de los Catecúmenos, estos se preparan y disponen al bautismo. Con el óleo de los enfermos, éstos reciben el alivio en su debilidad.