Algunos testimonios confiables, aseguraron ante CorrientesHoy.com que en un conocido instituto privado de la ciudad, donde se atienden chicos con algún grado de discapacidad auditiva trascendió que una profesional de la medicina que trabaja en ese centro asistencial, habría viajado recientemente a un país del continente asiático para disfrutar de sus vacaciones en el mes de febrero.
El detalle podría ser menor, de no haberse dado esas vacaciones en el momento del mayor brote del coronavirus por Asia, especialmente en la zona de Malasia.
A la vuelta de ese período vacacional, los que concurren habitualmente al instituto que está sobre avenida ancha que después se hace mano única, afirman que una fonoaudióloga retomó un día sus funciones habituales y luego solicitó licencia por razones salud. “Estaba con notorios síntomas de malestar”, se escuchó. La cuestión es que suele atender cotidianamente a más de una veintena de pacientes en su mayoría chicos de corta edad, además de relacionarse con el personal de su área. Lo que podría significar un factor de contagio masivo, no reconocido, supervisado, ni siquiera verificado por el estado provincial. Si se tratase de un caso de coronavirus.
En febrero, el país asiático (Malasia) estaba en época invernal y, lamentablemente, en pleno apogeo del despertar del virus COVID-19.
Si bien las fuentes prefirieron guardar anonimato con respecto al instituto de fonoaudiología y a la profesional que podría estar involucrada en un caso tan delicado como el coronavirus; ellos mismos deberían asumir la cuota de responsabilidad social que les cabe e informar del hecho a las autoridades. Estas últimas también podrían investigar el hecho, ya que no existen muchos institutos de estas características en la ciudad.