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Info General Por: Aguedo Gómez

Sacar los pies del plato

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Crédito: 117863

Desde finales de la segunda guerra mundial, cuando la marea proletaria proveniente de los talleres y fábricas de los suburbios, invade la paquete ciudad del puerto, en busca del rescate del general en manos de los personeros de la oligarquía, hasta nuestro tiempo, ese imponente movimiento social y político, signa la vida del país y su derrotero, está ligado a la suerte de ese movimiento.

 

La historia del peronismo en su lucha por la Liberación Nacional, gesta en la que ofrendaran hasta su vida, sus mejores hombres y mujeres, carece de parangón y, el pueblo peronista ha tenido que purgar su condición de tal, con cárceles, secuestros, torturas, desapariciones hasta de bebes y todo tipo de vejámenes propiciados, por el odio patológico de las minorías del privilegio y de la anti patria.

 

El movimiento peronista, ontológicamente es revolucionario, porque socaba en la profundidad de la estructura económica del sistema liberal-capitalista y, en propias palabras de su creador sostiene: “Hay que suprimir la economía capitalista de explotación, reemplazándola por una economía social en la que no haya explotadores ni explotados, y donde cada uno reciba la retribución justa de su capacidad y de su esfuerzo. El capital debe estar al servicio de la economía y ésta al servicio del pueblo” (del mensaje del Gral., JDP., el 8/7/1947, un día antes de la declaración de la independencia económica).

 

El peronismo, no se puede condensar en un aparato partidario, PJ y un N° 2, es mucho más que la puja por cargos, su esencia política se trasunta en el Modelo Argentino  para el Proyecto Nacional, como lo expusiera Perón, ante el Congreso de la Nación , el 1° de mayo de 1974, por esto y, ante el escarnio público de la Ausencia en el cuarto oscuro del 2 de junio, de la boleta del PJ, por la auto-proscripción, felonía de sus propias autoridades, las huestes peronistas están desorientadas y rumbean para cualquier lado y hasta buscan asilo en las filas del oficialismo.

 

La impudicia política de los autores de la auto-proscripción, gente de esta laya, ya conocida por Perón, acerca de quienes advertía y consideraba que el mejor antídoto, era la difusión de la doctrina justicialista y prescribía y recetaba: “Cuando se dispone de una masa medianamente adoctrinada, los que proceden mal sucumben víctimas de sus propios mal procedimiento; para eso, en el organismo institucional sucede lo que en el fisiológico: los propios gérmenes patógenos producen sus anticuerpos que al final resultan los elementos principales de las autodefensas. Cuando se ha dejado actuar a estos “microbios políticos” (se refiere a los deshonestos y traidores) sin perderlos de vista, contaremos con autodefensas que se encargarán de destruirlos sin que debamos recurrir a ninguna clase de antibióticos…”(carta de JDP, fechada en Madrid, en julio de 1969).

 

Una vez más, el General no se equivocó, no hemos hecho los deberes como debíamos, no cumplimos con la tarea de adoctrinar a los compañeros y ahora todos terminamos sacando los pies del plato.

 

                                                                                                                   

                                                                                                                                Por: Aguedo Gómez

 

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