En distintos barrios de la Capital, la irresponsabilidad de algunos afecta a muchos. El no respetar los horarios de recolección no sólo provoca descontento, sino que atrae alimañas y posibles enfermedades.
Vecinos de distintos barrios de la Capital correntina afirman que ciudadanos que conviven en las mismas zonas no respetan los horarios de recolección de residuos, lo que produce minibasurales y promueve la proliferación de alimañas y enfermedades.
Lamentablemente, pese a que en reiteradas ocasiones se ha recordado a los habitantes de la ciudad la importancia de no arrojar residuos ni bolsas con desechos fuera del horario habitual en el que se prestan los servicios de Higiene Urbana, parece ser que nuevamente este problema resurge. En barrios como el Quintana, Aldana y Belgrano, se pueden ver desde tempranas horas de la mañana bolsas con basura que quedan servidas durante toda la jornada, siendo expuestas a los animales callejeros, como perros y gatos, que en busca de alimento las rompen y esparcen los desperdicios en la vía pública, siendo los responsables de haber dejado las bolsas en el lugar, incapaces de acercarse y recolectarlas nuevamente.
Al ser consultados sobre cuál creen ellos que sería la solución apropiada a esta problemática, los ciudadanos afirmaron que el problema no es, como se sugirió en algún momento, la falta de contenedores, ya que en ciertas calles la colocación de estos dificultaría el tránsito y en otras, sostienen que los mismos vecinos son quienes no hacen buen uso del servicio prestado, sino que terminan por romperlos o llenarlos con chatarra o escombros, los cuales deben ser retirados por otro camión recolector. Los vecinos consideran más apropiado que comiencen a efectuarse multas para aquellas personas que no cumplan con las normas establecidas.
En este sentido, sostienen que es parte de la cultura cotidiana y la vida en comunidad que se lleva el entender que esta clase de desacertados hechos afectan al público en general. También, remarcaron la presencia de botellas y envases de vidrio, las cuales en ocasiones son pisadas por vehículos, significando un grave riesgo para los recolectores, quienes por las noches podrían herirse al desconocer la presencia de estos elementos.
En referencia a las consecuencias que esto trae, alertaron sobre los olores fétidos, la presencia de ratas y lauchas, cucarachas y mosquitos, además del peligro que implica que en zonas, donde niños transitan por las veredas, y la incomodidad que generan en el andar diario.