Según detalló la empresa, las intervenciones tienen como objetivo “mejorar las condiciones de circulación y reforzar la seguridad vial” en uno de los corredores más importantes del Mercosur. Entre los trabajos mencionados aparecen tareas generales de mantenimiento y puesta en valor del puente internacional que conecta Argentina y Brasil.
Pero tras conocerse el informe, las redes sociales y distintos sectores vinculados al transporte comenzaron a cuestionar duramente las prioridades de la concesionaria. La principal crítica apunta a que mientras se realizan trabajos estéticos, como pintura sobre barandas, continúan sin repararse sectores clave de la calzada que presentan un marcado deterioro.
Conductores particulares, camioneros y usuarios frecuentes del paso fronterizo vienen denunciando desde hace tiempo la existencia de profundos baches y deformaciones sobre el puente, una situación que representa un riesgo permanente para quienes transitan diariamente por el lugar.
“Hablan de seguridad vial, pero el puente sigue destruido”, fue una de las expresiones más repetidas entre usuarios que cuestionan que las intervenciones visibles no resuelven el verdadero problema estructural del viaducto.
El malestar también crece porque el puente internacional constituye uno de los pasos fronterizos más importantes del país, con circulación constante de vehículos particulares, transporte de cargas y ómnibus internacionales. Pese a ello, aseguran que las reparaciones de fondo siguen demorándose mientras el deterioro avanza con el paso del tiempo.
En este contexto, vuelve a instalarse el reclamo por obras integrales y respuestas concretas sobre el estado de la infraestructura. Para muchos usuarios, la discusión ya no pasa por la estética del puente, sino por garantizar condiciones mínimas de seguridad para quienes cruzan diariamente entre Paso de los Libres y Uruguayana.