Técnicos de la estación bellavistense del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) de Bella Vista alertaron a los citricultores sobre los mecanismos a tener en cuenta para evitar la aparición de plagas, en el contexto de la emergencia hídrica. A través del equipo de trabajo de citricultura del Inta realizaron recomendaciones técnicas para los productores y productoras citrícolas, ante el exceso hídrico que se registró en el Litoral argentino en las últimas semanas.
El informe fue realizado por el técnico Andrés Ramírez, a los efectos de reducir la incidencia de enfermedades radiculares y los excesos de humedad por las altas precipitaciones, debido al fenómeno de El Niño. Los especialistas explicaron, mediante un comunicado, que en lotes comerciales de limonero, naranja y mandarina es conveniente la aplicación de fertilizantes foliares enriquecidos con macro y micronutrientes.
También recomendaron ampliar la cobertura sanitaria con otros principios activos para el control de enfermedades cuarentenarias, particularmente mancha negra y cancrosis. En cuanto a la fertilización, en aquellos lotes de producción recomendaron la aplicación de enmiendas orgánicas de estiércol vacuno, bien descompuesto, o de guano/planta.
Sin embargo, en lotes recién implantados o en producción incipiente, ubicados en sitios de mayor retención de agua y pie de injertos susceptibles a Phytophtora (rugoso y rangpur), esta práctica no es recomendable. Respecto a las plagas, dijeron que lo fundamental es realizar monitoreos periódicos para la detección temprana, las condiciones predisponentes posibilitan la presencia de Minador de la hoja de los cítricos. Es por ello que se debe evaluar la presencia y estado de brotación general del lote, para así actuar preventivamente con los productos recomendados. No realizar aplicaciones de insecticidas o acaricidas cuando la planta aún está estresada (por alta humedad) ya que los tratamientos no tendrán el resultado esperado o pueden producir algún efecto fitotóxico en los órganos vegetativos. Si bien las labranzas en las quintas cítricas tienen por finalidad central el control de malezas, para suelos planchados por la lluvia, conviene un movimiento superficial para mejorar la aireación y restaurar la actividad biológica en proximidades de la copa.
Es importante destacar que en estas situaciones estas herramientas, que pueden provocar el corte de raicillas (rastras chicas, carpidoras, etc.), causan un buen efecto, ya que se promueve la formación de nuevas raicillas.