Cumplida una semana de “cuarentena total”, los empresarios ya sienten la presión de los costos fijos y piden volver a trabajar. David, titular de una PYME, narró las contras de la inactividad.
El aislamiento social, preventivo y obligatorio dictado por el Gobierno nacional para evitar la propagación del Coronavirus (COVID-19) cumplió su primera semana. La “cuarentena” frenó en seco la actividad del país y hay sectores, como el comercial, que ya acusa recibo de las previsibles dificultades generadas por el parate total. Todo esto en un contexto de dificultades económicas existentes desde hace años.
A fin de conocer cómo es la realidad de las pequeñas empresas locales, época dialogó con David, el titular de una distribuidora de artículos de librería y papelería emplazada en la avenida Centenario con cuatro empleados a su cargo.
“Comprendemos plenamente la situación de emergencia sanitaria que atraviesa el país, pero necesitamos trabajar y generar ingresos, porque tenemos costos fijos a los que hacerle frente con o sin pandemia”, explicó el joven comerciante.
“Hay mucha incertidumbre acerca de las posibles políticas de ayuda a las Pequeñas y Medianas Empresas (PYME) que lanzarían desde Nación. En mi opinión, aquí lo que sería de gran ayuda es que nos dejen abrir los locales aunque sea en horario reducido o mediodía”, semblanteó el mencionado.
La Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) también se expresó en ese sentido con conceptos claros y directos: “Si bien hay actividades comerciales que están habilitadas a operar, como ser los supermercados y farmacias, una fracción mayoritaria de la actividad mercantil se encuentra inactiva, en cumplimiento de las restricciones vigentes. Una empresa que no trabaja, en 30 días quiebra”.
En ese sentido, David apuntó que “hay cheques que rebotan y cuentas corrientes que se cierran. Uno tiene que echar mano a los ahorros para poder cumplir con las obligaciones de abonar y en unos días hay que pagar sueldos. Por eso, insisto en que lo mejor que nos puede pasar es que nos den la posibilidad de seguir trabajando, reactivando la economía aunque sea a media tiempo”.
“Mantenemos díalogo con colegas mercantiles y todos están preocupados. Hay ansiedad porque cada día inactivo que pasa nos genera pérdidas, yo tengo suerte que los materiales con los que trabajo son no-perecederos”, aseveró.
Bajo esa coyuntura, ayer se conoció que hay grandes posibilidades que el aislamiento social se extienda hasta después de Semana Santa.
A sabiendas de ello, CAC abogó por la habilitación de préstamos a tasa cero para las empresas, a fin de evitar el corte de la cadena de pagos y cuidar el empleo.
“Observamos que la carencia absoluta de liquidez, el rechazo de cheques diferido, las obligaciones comerciales, laborales y financieras imposibles de afrontar van a generar el colapso de estas empresas y serios problemas con el empleo”, enfatizó la Cámara mercantil.
Compensación de cheques
El sistema financiero argentino puso en marcha ayer el clearing bancario luego de la suspensión dispuesta originalmente para los días de aislamiento social.
El regreso del sistema de compensación de cheques respondió al pedido de empresas preocupadas por el quiebre de la cadena de pagos, pero su reinstauración es también un arma de doble filo para aquellas que vieron caer sus ventas por el parate económico y ahora tienen que encontrar fondos para cubrir esos documentos.
En una misiva enviada al titular del BCRA, Miguel Pesce, la CAC solicitó que “los cheques depositados los días 18 y 19 de marzo de 2020 sean devueltos con la leyenda de negociación con el librador cuando se reanude la actividad”.
La CAC también pidió “establecer la refinanciación de las obligaciones bancarias de cualquier tipo con un plazo de gracia de 60 días contados a partir del reinicio de actividades y un mínimo de 6 cuotas sin interés”.
A la vez que reclamó “actualizar los cupos de crédito otorgados, de acuerdo a la inflación ocurrida desde su emisión hasta el mes de marzo 2020 inclusive y establecer una línea de crédito para pago de salarios con acreditación bancaria a tasa cero con plazo de gracia y cuotas sin interés”. La suspensión en la acreditación de cheques hasta el 1 de abril había sido dispuesta por el Central pero la necesidad de liquidez de las empresas para pagar sueldos y otros gastos obligó a reevaluar la medida.