El cachorro fue encontrado cuando una patrulla del PRIAR (Policía Rural e Islas) de La Cruz regresaba de un allanamiento.
Estaba asustado y deambulaba entre la banquina y la carretera. Esquivando vehículos y a segundos de ser atropellado.
En ese momento, los efectivos de la fuerza provincial detuvieron la marcha y lo pusieron a salvo.
Durante el viaje de regreso bastaron apenas unos kilómetros para que el cachorrito conquistara el corazón de todos. La decisión fue unánime: se quedaría con ellos.
Lo bautizaron "Pirú", que en guaraní significa "flaco", y desde ese momento pasó a formar parte de la familia del PRIAR, con asiento en esa localidad ubicada en la costa del Río Uruguay.
Después del rescate fue llevado al veterinario, donde recibió atención, vacunas y todos los cuidados necesarios para comenzar una nueva vida.
Lo que para alguien fue un abandono, para Pirú terminó siendo el comienzo de una historia distinta.
"¡Bienvenido, Pirú, a la familia de la Policía Rural y Ecológica!", postearon desde esa división de la seguridad correntina.