"Tras su manto de neblinas, no las hemos de olvidar", reza el comienzo de la Marcha de las Malvinas, la canción compuesta en 1940 como homenaje a la soberanía argentina sobre el archipiélago del Atlántico. Al cumplirse el trigésimo séptimo aniversario de la gesta, vale, una vez más, honrar a quienes no olvidan lo que les tocó vivir en aquellas gélidas tierras en las que, con más coraje que preparación y armamentos, dejaron de ser adolescentes para transformarse en hombres que le hicieron frente a unos de los ejércitos más poderosos del mundo para defender a la Patria e intentar recuperar la "pérdida perla austral".
Armando "Tito" Pavón nació hace 57 años en la pequeña localidad de Arroyo Solís, departamento de Empedrado y es uno de los 1.854 correntinos que lucharon en el conflicto armado, ya que era soldado conscripto en el Regimiento Infantería N° 5 de Paso de los Libres. Una vez en el archipiélago, combatió tanto en puerto Argentino como en puerto Howard, lugares donde vivió en carne propia lo que significa una guerra. "Cuando estábamos en combate, nos jugábamos el pellejo. Se debe sobrevivir, si hay que matar, se mata y hay que seguir adelante. No sabíamos si volvíamos o no", expresó en diálogo con EL LIBERTADOR.
Luego de regresar, Tito decidió ser embarcadizo, una profesión de la cual está jubilado y que lo llevó nuevamente hacia el Sur del país, como si el destino no quisiera que esté demasiado lejos de aquel lugar que lo marcó para siempre. Actualmente, se encuentra radicado en la Capital correntina y en los días previos a cada 2 de Abril suele visitar las escuelas para contar su experiencia a las nuevas generaciones.
"Para nosotros esta fecha es muy especial. En estos últimos años logramos que se respete y quiera aún más a nuestro archipiélago argentino, que es nuestro al igual que sus recursos naturales que, lamentablemente, están siendo usurpados. Nosotros sentimos que son nuestras islas y las vamos a seguir defendiendo, sin guerra, por supuesto, pero buscando la mejor manera de recuperarlas", comentó en referencia esta jornada tan especial.
Recordando la vuelta a casa en el invierno de 1982, contó que para los que regresaron "fue un sueño volver después de la guerra" y reencontrarse con sus familiares y amigos, y destacó que la gente los recibió "de una manera hermosa, con toda la alegría y el apoyo".
"Por la gente siempre fuimos reconocidos y lo seguimos siendo", aseguró, pero lamentó la falta de reconocimiento por parte de Estado nacional. "Lo que nosotros venimos pidiendo hace años no se nos cumplió y por eso nos sentimos un poco olvidados", expuso.
El olvido al que se refiere el ex combatiente tiene que ver a la poca contención y asistencia para los soldados que volvieron, dado que muchos tuvieron graves secuelas físicas y mentales. "Muchos compañeros murieron después de la guerra por falta de atención, el Estado faltó en eso. Nunca se hizo un reconocimiento médico profundo para poder detectar muchas enfermedades y secuelas que dejó la guerra", describió.
Incluso él experimentó las consecuencias del estrés postraumático, una enfermedad usual entre quienes sufrieron o fueron testigos de situaciones límites. "Dos años después de Malvinas empecé a notar los efectos de lo que siente el cuerpo al estar en una guerra. Nadie está preparado para la guerra, ni para matar. Gracias a Dios y con el apoyo de mi familia pude salir sin tratamiento psicológico", explicó.
A pesar de los malos momentos, el ex conscripto destacó: "Representar a mi país y haber estado en el frente de batalla fue un orgullo para mí, para mi familia y para la Patria". En ese sentido, mencionó que durante los combates vivió hechos que lo marcaron y subrayó que esas experiencias le sirvieron para "madurar en muy poco tiempo". "Por los momentos y las necesidades que vivimos, en dos meses volvimos hechos unos verdaderos hombres que luchamos por la Patria", sostuvo.
Actualmente, Pavón y otros ex combatientes se ocupan de mantener el legado de sus camaradas y la causa por la cual pelearon. "Nosotros malvinizamos con todo lo que hacemos, como los desfiles y los programas de radio. Lo hacemos porque las Malvinas son nuestras, aunque estén usurpadas por el enemigo, los piratas", señaló .
"Las Malvinas son riquísimas y tienen todo los recursos naturales que uno se puede imaginar. Tenemos que amar mucho más a nuestra Argentina, conocerla y preocuparnos más por las Malvinas y nuestro Mar Argentino. Hay que reconocer y defender lo nuestro. Debemos seguir adelante, porque Argentina es un país muy hermoso y tenemos que continuar los pasos que nos dejaron nuestros héroes de la Patria", remarcó.
Por finalizar, opinó sobre la identificación y repatriación de los restos de los soldados fallecidos que fueron enterrados sin identificación en el cementerio de Darwin. "El hecho de que se reconozca y tenga un nombre cada tumba de nuestros compañeros muertos, me parece perfecto. Pero traer sus restos al continente no está bien, porque allá están descansando en su casa. A mí me toca siempre dar charlas en escuelas y siempre digo que Malvinas es el patio de nuestra casa", concluyó .