Formación de los sacerdotes, acompañamiento a las víctimas y seriedad en la aplicación de las normas eclesiásticas. Esta es la receta que ha dado el papa Francisco esta mañana para luchar contra la “plaga” de los abusos sexuales en la Iglesia. Al final de una misa con todos los participantes en la histórica cumbre contra la pedofilia que se ha celebrado estos días en Roma, el Pontífice ha presentado sus conclusiones, en las cuales, sin embargo, no figuran las nuevas medidas concretas prometidas contra los abusadores.
“Es necesario cambiar la mentalidad para combatir la actitud defensiva-reaccionaria de salvaguardar la Institución, en beneficio de una búsqueda sincera y decisiva del bien de la comunidad, dando prioridad a las víctimas de los abusos en todos los sentidos”, ha dicho el Papa en un largo mensaje final.
Francisco ha anunciado que a partir de ahora la Iglesia se centrará en ocho nuevas dimensiones para combatir los abusos: la protección de menores, una seriedad “impecable” contra los abusadores, imponer un “renovado y perenne empeño hacia la santidad de los pastores”, una formación equilibrada de los candidatos al sacerdocio, más exigencia en las conferencias episcopales, el acompañamiento de las víctimas, la protección en el ámbito digital y la lucha contra el turismo sexual. Pero en ningún momento habla de expulsar del ministerio público a los abusadores, ni tampoco de las consecuencias que les esperan a los obispos o líderes eclesiásticos que les encubran, como piden las víctimas.
En uno de los puntos enumerados, Jorge Mario Bergoglio promete “reforzar y verificar las directrices de las Conferencias Episcopales: es decir, reafirmar la exigencia de la unidad de los obispos en la aplicación de parámetros que tengan valor de normas y no solo de orientación”. “Ningún abuso debe ser jamás encubierto ni infravalorado –ha continuado– (como ha sido costumbre en el pasado), porque el encubrimiento de los abusos favorece que se extienda el mal y añade un nivel adicional de escándalo. De modo particular, desarrollar un nuevo y eficaz planteamiento para la prevención en todas las instituciones y ambientes de actividad eclesial”, ha afirmado.
El Papa también ha llamado a publicar los datos generales, que a su juicio son “siempre parciales”, a escala mundial, “para dar un cuadro de al gravedad y de la profundidad de esta plaga en nuestras sociedades”.
Aunque ha prometido que el objetivo será “escuchar, tutelar, proteger y cuidar a los menores abusados”, el Pontífice cree que la Iglesia tiene que estar por encima de todas las “polémicas ideológicas y las políticas periodísticas que a menudo instrumentalizan, por intereses varios, los mismos dramas vividos por los pequeños”.
“La Iglesia no se cansará de hacer todo lo necesario para llevar ante la justicia a cualquiera que haya cometido tales crímenes”, ha concluido Francisco entre un aplauso de los presentes. Termina así la histórica cumbre que ha tenido lugar estos cuatro días en Roma. Ahora es el momento de que los obispos lleven a sus países lo que han aprendido en una cita insólita en el Vaticano.