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PANORAMA SEMANAL: El peso del malhumor social en las PASO

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Crédito: 126884

Si Alberto Fernández tiene serias chances de obtener un resultado que puede ser interpretado como un triunfo sobre el intento de reelección del presidente Mauricio Macri será porque sectores que en 2015 le dieron la espalda a Daniel Scioli hoy están dispuestos a reconsiderar aquel voto y entregarlo ahora a la oposición.

 

No será nuevo que el malhumor social de 2015 -que había sido insuflado por una red de medios que a fuerza de pauta se hizo militante obcecado del modelo de Mauricio Macri- influya otra vez. La diferencia en cambio está centrada básicamente en las condiciones propias del votante que esos mismos medios se empeñan en desconocer.

 

Las banderas que el Macrismo levantó en 2015 hoy no son correspondidas. Sin embargo, aquella desgastada relación de la ex presidente Cristina Fernández con el electorado debiera haber crecido todos estos años. Sólo por citar un ejemplo, las acusaciones y campañas mediáticas están hoy en la etapa de juicio oral y el nivel de ataque de los medios militantes del oficialismo se mantuvo invariable.

 

Fue el reiterado desacierto y la mentira la que conspiró contra la gestión de Macri. Al blindaje mediático lo hizo añicos la propia realidad. Si de algo sirvieron las redes sociales fue justamente para romper ese cerco. La realidad transformó en un déjà vu el último debate entre el ahora presidente y el por aquel entonces candidato oficialista.

 

Ese conjunto de situaciones terminó transformando a Cristina Fernández en el refugio de un gran sector de desengañados y perjudicados por el modelo. La ex presidente terminó a su vez admitiendo que ella sola no era suficiente para tener chances.

 

Así surgió Alberto Fernández. El candidato se puso entonces el cargo al hombro y desde ese momento no defeccionó.

 

Los hechos terminarán demostrando además que el libreto de los medios del blindaje ya no es eficiente. Los sectores excluidos, que se esperanzaron con Macri hoy están volviendo sobre sus propios pasos.

 

La desilusión y el agravamiento de su propia situación pusieron al presidente en condiciones de perder su reelección. Cambiemos se trasformó en empeoremos. El salto del senador Miguel Pichetto no movió el amperímetro. Los sectores más duros de la derecha peronista ya estaban con Macri desde antes.

 

Este mismo caldo terminó de licuar la inexistente “ancha avenida del medio”. En esta elección y con las actuales condiciones a las que la gestión de Macri llevó al país ese espacio no existe.

 

La realidad terminó poniendo a cada uno en su lugar. El malhumor social.

 

Algo parecido ocurre a nivel provincial. La prensa militante local que se mueve en la misma sintonía que los medios del blindaje. La víctima de ese malhumor será también el gobierno de Domingo Peppo. No hace falta decir que el Gobierno del Chaco hizo sus méritos para ello.

 

Los casos de corrupción, el brutal ajuste al sector público, la deforestación que le costó la campaña de Greenpeace, el toqueteo del cronograma electoral, la violación de la veda, y para cerrar los recientes casos de las “asesoras adolescentes”, representan una acotada y seguramente incompleta lista de desatinos de la gestión que también quiere su reelección.

 

Eso no quiere decir que deba esperarse un resultado aplastante del candidato Jorge Capitanich. En triunfo peleado abriría un interrogante en lo que el intendente de Resistencia, con la boleta larga a su favor, planteó en la campaña. ¿Se juega el liderazgo del peronismo en estas elecciones?

 

Es imposible que esa lectura vaya a ser entendida de la misma manera en el oficialismo peronista. ¿Hasta dónde estará dispuesto a avanzar en ese caso el intendente de Resistencia cuando el resultado de estas primarias no termine encolumnando al partido detrás del senador testimonial electo?

 

Quizás Juntos para el Cambio en la provincia es el reflejo de que la cuestión provincial no se juega en estas PASO. El radicalismo parece tener mejor resuelta esta interna, aunque no pudo lograr la unidad.

 

Víctor Zimmmernann y Gerardo Cipolini no tienen tanto para discutir. Alicia Azula es la figura que discute la cuestión por dentro, pero Sergio Vallejos también interpela desde fuera. Carim Peche, en tanto, tiene claro que la cuestión suya no se discute este domingo sino en una fecha distinta en la que tuvo incidencia directa un vergonzoso gran bonete protagonizado por la Justicia provincial.

 

Chacohoy.com 

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