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Panorama Semanal: Chaco en el centro de la escena nacional

La suspendida visita del presidente Alberto Fernández terminó por colocar a la provincia del Chaco en el centro de la escena nacional. Hasta este momento venía siendo la tercera jurisdicción en el país en cantidad de casos y muertos por coronavirus, pero nunca había dado la impresión de estar en la agenda de preocupación del gobierno nacional que viene siguiendo puntillosamente lo que ocurre en el Área Metropolitana del Gran Buenos Aires.

 

La irrefrenable expansión del contagio en el Gran Resistencia, la dispersión del virus por el interior provincial, justifican el nuevo status que tiene la provincia del Chaco. Por primera vez desde que comenzó la explosión de la crisis sanitaria por el COVID-19, el gobernador Jorge Capitanich, improvisó una autocrítica. “Somos el peor del grado”, dijo el mandatario provincial conversando con Alberto por videoconferencia rodeado de funcionarios sanitarios nacionales de debieron formar parte de la comitiva presidencial que finalmente se desmembró cuando el jefe de Estado hizo caso a sus asesores médicos y permaneció en Olivos.

 

Capitanich hizo lo que días antes dijo que había que hacer. Compararse con el resto de las provincias. Pero, ¿acaso el presidente no se compara con los demás países cuando pone como ejemplo lo que ocurre en la Argentina? Lo hizo con Brasil, con Chile, con Suecia, con Estados Unidos, incluso generando irritación con algunos jefes de Estado vecinos. ¿Se puede comparar nuestra situación cuando los resultados son buenos y no se puede cuando son malos? El gobernador seguramente tendrá una explicación para eso.

 

La falta de gestión en este tema en la provincia se resume en una de las frases que el presidente Fernández presentó en la videoconferencia. “Les hemos pedido que estén allí para que construyan con vos un plan de acción”, dijo el primer mandatario haciendo referencia a los funcionarios nacionales de Salud que llegaron a Resistencia y flanquearon al gobernador Capitanich.

 

El presidente hizo bajar a uno de los integrantes de su comité de asesores. “Te pido que lo escuches” al infectólogo Gustavo Lopardo le dijo Alberto a Capitanich. El gobernador tenía el suyo, empezó llamándolos “comité de expertos” aunque nunca se supo de ninguna reunión ni quiénes eran sus integrantes. Ellos jamás fueron consultados por los medios, como ocurre con los médicos infectólogos nacionales, algunos de mucho prestigio. Ahora se han convocado a algunos en la provincia y la integración es mejor conocida como “comité de especialistas”, algo mucho más cercano a la realidad. Están para evacuar dudas de los profesionales que están trabajando en terreno y su tarea es más silenciosa, y esperemos que efectiva.

 

Por otra parte, el cierre del Gran Resistencia está dando resultados. La tasa de duplicación está en el orden de los 28 días. Son casi diez días más desde que se reimplantó la cuarentena dura. En el medio los comercios gastronómicos más tradicionales lanzaron una protesta advirtiendo que están al borde de la quiebra. Algunos ya cerraron.

 

Mientras en provincias vecinas ya se analiza cómo permitir la concurrencia de público a bares y restaurantes en el Chaco están ahogando a la poca clientela que tenía la chance de hacer take away. No es que no tenga razón el Gobierno en buscar cortar la cadena de contagios, lo que no tiene explicación es porqué se llegó a la actual situación.

 

La cuestión es todavía más grave si se tiene en cuenta que el sector de gastronomía es uno de los únicos equiparables a los esenciales. Nunca estuvieron obligados a cerrar. Pero los que protestan son los del microcentro. En los hechos, en los barrios no hay restricciones. A ellos se les suma el sector hotelero que parece no tener ninguna contención. ¿Es posible que nadie se preocupe por ellos?

 

Gustavo Martínez, intendente de Resistencia, reapareció para anunciar que la cuarentena se extiende hasta el 31 de julio. Se desconocen los motivos, aunque sí se sabe que estuvo haciendo consultas con expertos de otros países y funcionarios de otras provincias, especialmente Córdoba.

 

Lo hizo después de haber enviado a sus funcionarios a negociar con el comercio y los servicios la reapertura, incluso los gimnasios. Si la novedad del SARS-CoV-2 desconcertó a los líderes de los principales países del mundo, es posible comprender al jefe comunal de Resistencia. Pero tantas marchas y contramarchas abren interrogantes. ¿Alguien recuerda que en marzo la Municipalidad fumigaba las calles de toda la capital con una mezcla a base de hipoclorito de sodio?

 

Sus idas y venidas en la relación con el gobernador le dan sentido al faltazo a la reunión por Zoom que organizó Capitanich con los municipios más afectados por el virus, el que ahora está Presidencia Roque Sáenz Peña. Es indescifrable cuál piensa Martínez que es la situación de Resistencia.

 

Si ese es el clima en las capas más altas de la conducción institucional de la provincia para abajo la situación no es mejor. Los directores del Hospital Perrando denunciaron un atentado para el mismo día en que el presidente iba a llegar a la provincia. Pusieron el grito en el cielo. La investigación judicial, primeramente reveló que contaba con cámaras en los lugares en los que los autores del atentado habían operado. Desde el primer momento, el secretario general de UPCP, José Niz, viene advirtiendo que lo que ocurrió fue simplemente una falla mecánica.

 

“Cuando hay un problema de aspiración, oxígeno central y/o aire comprimido se convoca al personal de Mantenimiento, pero sin planos nuestros compañeros están ciegos, porque desconocen cómo se hicieron las instalaciones” dijo el dirigente sindical, que viene del sector Salud y que no tiene una buena relación con el Gobierno por estas horas.

 

Además del temor que causó la posibilidad de un atentado ¿hubo apresuramiento para calificar lo ocurrido de parte de las autoridades del Hospital? ¿Condicionó eso la investigación que tiene que llevar adelante la Justicia? Por lo pronto el Ministerio Público no descarta ninguna hipótesis. Ni la del accidente. Y pese a que supuestamente ya se detectó a uno de los “autores” del delito, no hay detenidos. Con los pacientes a salvo después del incidente, el riesgo es que se repitan papelones como el que tuvo lugar con los reclamos de los residentes.

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